Me parto. La última tendencia en #Redes Sociales es el ##MannequinChallenge, también conocido como ‘hacer lo mismo que llevan haciendo los mimos callejeros toda la vida pero durante mucho menos tiempo y con mucha más gente’. Guay, súper innovador.

Para los que aún no sepan de qué va esta última tendencia, que dudo que sean muchos, el ‘reto’ consiste en grabar a un grupo de gente que se queda absolutamente inmóvil con posturas así entre graciosas, ridículas y (supuestamente) difíciles. ¿Difíciles? Que le pregunten a las estatuas vivientes de a pie, que no están así unos segunditos sino más bien horas…

Vale, que sí, que es una tendencia en redes sociales y hay que seguirlas todas toditas, porque parece ser que son el nuevo Padre Nuestro… ¿en serio? Cierto es que este ‘reto’ no tiene nada de perjudicial (recordemos el thigh gap, el reto del ombligo o el A4Waist entre otros), aunque tampoco nada beneficioso ni benéfico.

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En contra de retos anteriores igual de ridículos, el mannequin challenge ni si quiera pretende recaudar fondos a favor de ninguna causa, ¿qué nos aporta entonces? ¿Por qué se ha hecho tan viral?

Las redes sociales están cambiando los valores y las relaciones sociales y, curiosamente, para hacerlas menos sociales. Hemos pasado de ser una sociedad que se comunicaba verbal y gestualmente a una sociedad que se comunica a través de emoticonos, vídeos fugaces y palabras con faltas de ortografía. Y esto último porque así ‘ahorramos tiempo’, el tiempo que parece ser que no nos importa pasar enganchados a cualquier aparato con el que nos mantengamos ‘conectados’ con el mundo.

Facebook, twitter, Instagram… nos están enseñando que hoy eres popular y mañana no existes, que hoy es el Ice Bucket Challenge y mañana el Mannequien Challenge y quién sabe lo que será dentro de una semana.

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La fugacidad, lo efímero, es lo que se lleva. Todo es rápido, nada dura, todo pasa. ¿De verdad queremos seguir potenciando estos valores? Yo no digo que las redes sociales sean perjudiciales, pero sí creo que deberíamos ser más críticos con el uso que les damos.

¿Por qué no una cadena de favores? ¿Por qué no un concurso mundial de fotografía con una temática amable? La fotografía capta justo eso: un momento efímero, fugaz, pasado pero que puede estar siempre presente y, sobre todo, que puede enviar un mensaje muy potente de amor, unión, aventura… ¿Por qué no ser valiente y mostrar realidades en vez de postureo #foreverhappyandtrendy?

¿Cuándo nos ha empezado a dar miedo la realidad, el contacto, la palabra, un beso, los abrazos, las sonrisas… y hemos preferido cambiarlo por relaciones con una pantalla, besos en forma de emoticono-corazón, fotos de sonrisas que se borran cuando se cierra el objetivo y frases de valentía que, irónicamente, colgamos y no cumplimos?