Los desconectados pertenecen a una nueva tendencia que está empezando a ver la luz, que se niegan a vivir atados por un móvil o un ordenador durante la mayor parte del día. Aunque es difícil encontrarlos, son muchas las personas que se niegan a vivir esclavizados por las #Redes Sociales y por #Internet. Son jóvenes, de entre 25 y 40 años, urbanitas y con estudios, que han crecido y vivido casi toda su vida utilizando las nuevas tecnologías, pero que por diversos motivos han decidido apartarse de este mundo y empezar a vivir y a relacionarse de una forma más real. 

No pretenden, ni mucho menos, apartarse de la sociedad, sino todo lo contrario.

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Se trata de dedicarse a "vivir la vida real" y relacionarse de una forma real, utilizando Internet lo menos posible, lo justo, para mirar la cuenta bancaria, consultar el email de vez en cuando, etc. Sienten que las relaciones que imponen las redes sociales no son auténticas y que estropean las relaciones cara a cara, por lo que quieren huir de ello. 

Esta nueva tendencia de vivir desconectados tiene ya muchos adeptos en todo el mundo. Muchas de estas personas solían usar con frecuencia las redes sociales, como Facebook o Twitter, e incluso estaban enganchadas a ellas, hasta que se dieron cuenta de que esta vida virtual no les ayudaban en absoluto, sino todo lo contrario, que estaban enganchados a ella, y que les imponía un modelo de vida falso, que estaba afectando a su dinámica familiar, a sus relaciones personales y a su salud mental. 

Aunque pueda parecer paradójico, los desconectados, al alejarse de la esclavitud de Internet, sienten que vuelven a conectar con el mundo de verdad y con las relaciones reales.

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Son personas que han cambiado sus Smartphones de última generación por móviles que son auténticas reliquias, y que únicamente sirven para llamar y mandar sms. Otros, hartos de no conseguir nada, han decidido dejar de buscar trabajo en los portales de empleo online, y presentarse a buscarlo en persona con su curriculum en mano. Son jóvenes que se han percatado de su adicción a los videojuegos y a Internet, o que se han hartado de ver la obsesión que marca la vida de muchos por subir selfies a Facebook o Instagram, de que el postureo sea lo que les domine y de la necesidad creciente de tener más y más seguidores y "me gusta" en sus publicaciones. 

¿Seguirá esta nueva tendencia de vivir desconectados de Internet ganando nuevos adeptos?