Con el estreno de su última película, Black Mass, Johnny Depp nos descubre un semblante que desconocíamos, demostrando de nuevo su genialidad interpretativa. Claro que, la de gánster es sólo una más dentro de la extendida lista de caracterizaciones que nos ha regalado la estrella de #Hollywood, entre ellas, cinco que han hipnotizado al espectador —o, al menos, a una que escribe—:

1. Tétrico pero inocente. Aunque ya se había dejado ver en la gran pantalla antes, cuando verdaderamente Johnny Depp se dio a conocer —y por qué no decirlo, a querer— fue en 1990, con su papel protagonista en Eduardo Manostijeras. Esa mirada triste e ingenua en un rostro tan lúgubre como el de aquel misterioso joven nos encandiló a todos, tanto, que dejamos de ver que en lugar de manos tenía afiladas cuchillas.

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2. Sucio y salvaje. El de Piratas del Caribe quizás sea el perfil de Johnny Depp que más adeptos tenga y, seguramente, la actitud canalla y burlona de Jack Sparrow haya tenido que ver con el éxito de la que está en camino de ser ya una pentalogía. Y como funciona, ésta es la chispa que el actor le da también a su interpretación en El llanero solitario.

3. Siniestro e indolente. Puede que a lo que más acostumbrados estemos sea a ver al actor con la tez pálida y grandes ojeras interpretando a personajes fríos y calculadores como el barbero diabólico de Sweeney Todd o el desfasado vampiro de Sombras tenebrosas. Se trata de un registro que Johnny Depp domina, y está claro que Tim Burton lo sabe.

4. Excéntrico y arrogante. En Charlie y la fábrica de chocolate y Alicia en el País de las Maravillas Johnny Depp se sumerge en el mundo de lo absurdo para dar forma a dos figuras extravagantes —y hasta ridículas— que, si bien soberbias, acaban por sacar una sonrisa sincera al que siempre ha sido el público más exigente: los niños.

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5. Rebelde y cautivador. Aun a riesgo de decidirme por una película desconocida, no puedo contenerme en destacar el trabajo del actor en Cry-Baby, un musical ambientado en la década de los 50 en el que vemos a un Johnny Depp jovencísimo y con la cara lavada, sin más arreglo que un buen tupé. Precisamente, eso es lo que le separa del resto de papeles de Johnny Depp: “El lágrima” seduce con su llanto en silencio, y nada más.

En fin, pues eso: versatilidad que hipnotiza. #Cine