Después del éxito rotundo de la primera película, a finales de la década de los 80, Robert Zemeckis se decidió a continuar con aquella historia de ficción en torno a una extraordinaria máquina del tiempo. En la segunda entrega de Regreso al futuro, el director de #Cine se atrevió con un verdadero viaje a lo desconocido: el lejano año 2015.

Aquella aventura no fue sino un paseo por lo utópico del mañana, un recorrido imaginario lleno de aspiraciones fantásticas que, en la mayoría de los casos y a menos de una semana del gran día, aún están por cumplir. Pero, ¿en qué se equivocó el oráculo de los guionistas de Regreso al futuro II? Entre correas que sacan al perro por sí solas y pizzas en miniatura que se cocinan al segundo, he aquí las cinco predicciones más erróneas de la película:

  1. Ni coches voladores, ni carreteras por el aire. Aunque podríamos estar cerca de ver a jóvenes deslizándose sobre patinetes sin ruedas gracias a un proyecto de la marca Lexus, parece que los coches seguirán circulando por tierra firme y asfaltada. Una pena que, en lugar de esto, a los creadores de Regreso al futuro no se les ocurriera incorporar en el viejo DeLorean un navegador.
  2. Sin rastro de prendas o complementos inteligentes. Si bien es cierto que Nike ya lanzó unas zapatillas con “robot-cordones” en una edición especial, aún nadie ha conseguido dar con el diseño de esas chaquetas que se ajustan al que las viste y que se secan de forma automática. Quién nos iba a decir, que en pleno siglo XXI, lejos de gafas futuristas y corbatas dobles o de plástico, la verdadera tendencia sería, simplemente, la moda retro.
  3. Muy lejos aún de una previsión del tiempo con la precisión de un reloj suizo. Por desgracia, la lluvia nos sigue pillando de improvisto en el futuro, pero, quizás dentro de otros 30 años, alguna aplicación móvil nos podrá avisar de que la tormenta se aproxima como lo hace hoy con los autobuses del barrio.
  4. ¿Justicia sin demoras? Seguramente este sea uno de los mayores anhelos de los ciudadanos del presente: juicios rápidos y, como dice Doc, “sin picapleitos”.
  5. Nada de rehabilitaciones en suspensión, ¡y menos mal! La imagen de George McFly entrando en casa de su hijo sujeto boca abajo por un extraño artefacto se nos hace un tanto espeluznante, por eso, debemos alegrarnos de que la ciencia haya evolucionado en otra dirección.

Claro que, no todo son meteduras de pata.

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Los guionistas de la segunda parte de la trilogía auguraron algunos avances tecnológicos que, hoy en día, forman parte de nuestra vida cotidiana. Ahí van las cinco premoniciones más acertadas del film:

  1. Las videollamadas que en los 80 sonaban a ciencia ficción, hoy están al alcance de todos.
  2. Las televisiones de plasma se parecen mucho al gran panel de proyección del salón del Marty del futuro. Además, la opción multicanal es una realidad en el presente.
  3. Cada vez son más comunes los hologramas o imágenes en 3D.
  4. Algunos afortunados disfrutan ya de casas inteligentes con funciones como las del hogar de los McFly, destacando la identificación a través de las huellas dactilares.
  5. Los tratamientos de rejuvenecimiento con propiedades “mágicas” tienen en la actualidad la misma ineficacia que en la película.

Lo más curioso de todo esto es que, rozando la década de los 90, nadie pudo pronosticar la comunicación móvil o algo tan grande como lo es Internet, la razón por la que tú y yo estamos ahora mismo conectados a través de una línea invisible e infinita…algo así como una línea paralela en el tiempo.

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#Estados Unidos