Si por alguna cosa vamos a recordar el verano de 2016 no es por otra que por ver multitud de niños, jóvenes y no tan jóvenes amontonándose en plazas y en sitios populares con el fin de hacerse con una de las muchas criaturas fantásticas más conocidas del mundo. Sí, este verano pasado fue la explosión de Pokémon Go, un fenómeno de masas que superó toda expectativa imaginable para un juego para el teléfono móvil.

Este juego fue realmente una enfermedad, salías a la calle y veías gente mirando el móvil en busca de pokémon por todos lados; te ibas de viaje a Alemania y era igual, en cada fuente, en cada monumento. Ahí donde hubiera una pokeparada, ahí estaba el montón de gente.

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La verdad es que fue algo muy bestia, las acciones de Nintendo subieron un 93% en poco tiempo y hasta la gente que pensaba que Pokémon era un juego para frikis y niños, salía a la calle para capturarlos.

Pero desde ese magnífico verano todo ha cambiado, ha llegado el invierno. Sales a la calle y ya no ves gente andando lento mirando el móvil y haciendo gestos con el dedo índice, vas a una pokeparada y ya no ves gente sentada ahí horas esperando a capturar estas fantásticas criaturas. Algo ha cambiado, o quizá no, porque Pokémon Go, el juego en sí, ha cambiado mínimamente desde que salió hace unos meses. Y la gente se ha cansado. Se ha cansado de que siempre te salgan las mismas criaturas, de que el juego no incorpore de una vez los pokémon legendarios, de que no incorporen cambios nuevos de una manera rotunda, y en general, de que no incorpore novedades.

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El juego era adictivo, hasta ejecutivos y administradores jugaban a Pokémon Go entre descansos; salía continuamente por las noticias, eso no era normal. Pokémon Go fue una revolución pero no supo mantenerla, se le quedó muy grande a Niantic. No supo actualizarse a tiempo y la mayoría de los jugadores que pasaban horas con el juego ya hace tiempo que lo han dejado.

Últimamente salen noticias de que van a incorporar nuevos pokémon, de que quizás introduzcan algún legendario, pero ya es demasiado tarde. Por muchas actualizaciones que introduzcan ahora será muy difícil recuperar a los millones de jugadores que ya lo han desinstalado y la ilusión que ocasionaba. Puede que Pokémon Go no esté muerto, pero si tocado y casi hundido, solo una gran actualización muy reformista conseguiría reavivar la magia que tuvo este juego hace solo unos meses. Está en las manos de Niantic y Nintendo lograr que esto ocurra no, lo veremos en los próximos meses. #pokemonGo