El nuevo juego de D-Pad Studio parece ser que no lo va a tener difícil para llevarse el título al mejor #Indie del año, a no ser que Inside, Hyper Light Drifter, Firewatch o The Witness se lo arrebaten. Pero si se pudiera votar, mi papeleta iría para él sin dudarlo.

Es complicado empezar a hablar de algo que te gusta, principalmente porque no sabes por dónde empezar. #Owlboy nos presenta la #Historia de Otus, un joven búho que está aprendiendo a ser un búho hecho y derecho, o eso es lo que su maestro intenta, pero Otus es mudo de nacimiento, motivo de burla de otros búhos y humillante para su mentor. Otus es algo pringado y torpe y le sale todo mal, motivo por el que su carácter le define como alguien un poco cobarde y tímido, lo que lleva de cabeza a su maestro.

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Pero una serie de acontecimientos relacionados con piratas y reliquias poderosas de los antiguos búhos harán que Otus deba demostrar su valía y afrontar las adversidades, todo esto, claro, con ayuda de varios personajes que le acompañarán en su aventura.

En este mundo mágico de trozos de tierra flotantes, los búhos tienen forma humana con alas y pico, son muy inteligentes, avanzados tecnológicamente y conviven en perfecta armonía con los humanos. Y esta es la palabra que quiero destacar, mágico. El mundo de nubes e islotes flotantes en el cielo azul por el que te mueves es absolutamente mágico, el arte pixelado que tiene destila mimo y cariño por parte de los creadores por todos los lados, los personajes tienen historias relevantes y trasfondo, no son planos ni sencillos, y la gran mayoría son geniales para rodear la historia que narra esta obra.

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El sentido del humor y los chistes son fantásticos, hacía mucho tiempo que no me reía de verdad con las bromas de un videojuego. La banda sonora es fantástica, siendo perfecta para todas las situaciones: calma y tranquilidad, tensión y agresividad, misterio... Son todos estos apartados los que hacen del juego un título que roza la perfección, el mundo que han creado con todos estos elementos es, como ya he dicho, mágico.

La jugabilidad y los controles son muy clásicos, pero adaptados a la modernidad de ahora. Los mapas son amplios e impresionantes, llenos de secretos y puzzles muy bien pensados para que no te frustres ni te quedes atascado. La dificultad es mi única pega, yo sinceramente lo he encontrado muy fácil durante todo el juego, ya que el juego es muy nostálgico, al recordarte a títulos como Zelda, Metal Slug o Castlevania, pero la dificultad ni se acerca a la de los títulos nombrados.

Mi veredicto es, desde luego, muy positivo, ya que este juego me ha revivido momentos de cuando jugaba antiguas entregas de otros títulos parecidos que ya consideraba olvidados. Si te apetece disfrutar de una obra cuidada al mínimo detalle, con toques de humor y una buena historia con personajes redondos acompañada de una banda sonora y un arte exquisitos, no dudes en jusar a Owlboy.