Según el Estudio de #Redes Sociales 2016 de IAB, el 81% de los usuarios de Internet españoles están en redes sociales. Ya compartimos nuestra vida en redes sociales en el día a día, y para que los jefes dejen de prohibir usar #Facebook en la oficina, la compañía estadounidense ha lanzado el pasado 10 de octubre Workplace, una red social corporativa para digitalizar la comunicación interna: en ella no se ve dónde comieron tus amigos o las opiniones políticas de tu primo, sino qué dudas y novedades tienen tus compañeros de oficina.

La plataforma lleva meses probándose en modo beta en mil #Empresas -Booking.com, Danone Renault, Oxfam y la propia Facebook Inc.

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entre otras-, por lo que Mark Zuckerberg, el fundador y CEO de Facebook, pudo afirmar en su lanzamiento público que Workplace ayuda a mejorar el trabajo de las personas ofreciéndoles colaboración de sus compañeros y más información.

¿En qué consiste una red social corporativa?

El Workplace de cada empresa es privado, y las cuentas de los empleados son independientes a las de Facebook, para así no entrometerse en su vida personal, pero la esencia es la misma: tablón de noticias, grupos, messenger, videollamada, etc.

Microsoft lleva años ofreciendo este servicio en Yammer, que además permite conectar la red social con Office y así facilitar la colaboración de compañeros en los propios documentos de trabajo de Word o Excel, cosa que en Workplace no será posible. 

La mayor novedad que ofrece Facebook en este producto respecto a otras redes sociales corporativas son los grupos multi compañía, donde empleados de varias empresas pueden desarrollar proyectos en colaboración en un entorno seguro.

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¿Es seguro publicar en Internet mi trabajo?

Mientras las compañías afianzadas en el mercado del software para empresas como IBM pueden presumir de la seguridad de los secretos corporativos que manejan, Facebook intenta deshacerse de su mala fama en materia de ciber seguridad y privacidad, haciendo hincapié en que en Workplace no se incluyen anuncios. Las compañías controlan sus datos y pueden eliminarlos en cualquier momento, y una tercera empresa realiza regularmente tests de penetración.

El gigante de las redes sociales se lanza así a cobrar por sus servicios al usuario por primera vez, excepto a instituciones educativas y sin ánimo de lucro; y lo hará facturando por usuario activo al mes: es decir, si a pesar de implantar Workplace, algunos de los empleados no usan la herramienta, la empresa no tendrá que pagar por ellos.