Hal 9000 ya es un viejo. R2D2 también. Ya no es una sorpresa en el mundo de la ciencia (ni de la ficción), el hecho de hablar con las máquinas. Las preguntas sobre si son o no inteligentes se suceden. Dan lugar a todo tipo de experimentos, películas y relatos. Vivimos hoy, en un mundo que lucha por igualar los mañanas de ayer. Y en este contexto de comercio electrónico global, de grandes multinacionales y de avances tecnológicos de mercado por doquier, surgen cosas como el Echo de Amazon.

Un sistema domótico controlado por voz, al estilo de un robot mayordomo con cuerpo de instalación eléctrica, que toma el control de tu casa y la pone al servicio de tu pereza.

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Suena bien. Suena mal. Suena regular. ¿Habría que tener algún miedo a la progresiva mejora de la #Inteligencia Artificial?

Se trata de un cilindro negro, casi decorativo, que se podrá poner, por ejemplo, en el vestíbulo de casa. Podrá llamar a un taxi de Uber, hacer compras de Amazon, responder a preguntas sencillas basándose en búsquedas de internet, y aprender. Pero no de cualquier manera. Al estilo de los mercados de aplicaciones móviles, se espera que una comunidad de programadores pueda ir dotando a este ingenio de nuevas capacidades. Añadiendo su inteligencia a pedazos. Como los plugins de un navegador.

El sistema escuchará todo el rato, como en la mejor tradición Orwelliana. Pero al oír su nombre, obedecerá a la voz de su amo. Y a la larga, el riesgo de que se encierre al usuario en un entorno aislado de la sociedad es cada vez mayor.

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Pero no sin comodidades. ¿Y las ventajas de acostumbrarse a un esclavo perfecto? La sociedad europea fue esclavista hasta no hace demasiado tiempo. ¿No acude a los mismos deseos el usuario preferente de una #tecnología como ésta? Es más, llevando el riesgo al extremo, se podría ver en esta clase de sistemas algo mejor que un ser humano como compañía. Ésto ya ha sido explotado en el cine en conocidas películas. Pero, ¿es la antesala de una realidad cotidiana con la que no sabremos cómo lidiar? El tiempo lo dirá. Y a buen seguro, la ficción irá mostrando las deliciosas posibilidades de estas especulaciones. #IA