La #LGTBfobia es uno de los grandes problemas de una sociedad civilizada. En la actualidad, a pesar de que España es uno de los países considerados más gayfriendly, se están dando situaciones de odio que merecerían un estudio sociológico riguroso sobre este cambio de actitud.

Durante todo este año se han dado casi un centenar de ataques de LGTBfobia-solo en la capital-, a los que han acompañado un sinfín de expresiones como las que se han podido leer en twitter estos últimos días. 

A pesar de las acciones de asociaciones como Arcópoli en Madrid, la situación que se está viviendo en torno al colectivo LGTB está tomando una nueva perspectiva retrógrada que en #Twitter se acentúa dada su amplia visibilidad.

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Hace pocos días, la red social mostraba el caso una twittera argumentó su odio a partir de un mensaje en el que aseguraba sentir asco por los emoticonos de parejas gay que se pueden encontrar en WhatsApp, a lo que siguió un sinfín de contestaciones irreverentes hacia aquellos que le pedían, como mínimo, respeto. 

Réplicas grotescas e insinuaciones sobre la consideración de que la homosexualidad es una enfermedad fueron, quizás, lo más bonito que se pudo leer en twitter durante ese debate . 

Aun así, la disputa se acalló pasado un día y parecía que era un incidente aislado hasta que, en la noche de ayer, volvió a haber una nueva disputa, esta vez de la mano de un ministro de la #Iglesia católica, sito en Cádiz. 

Desde su perfil, el sacerdote gaditano no solo criticaba la propuesta de Cristina Cifuentes en torno a la LGTBfobia, sino que aseguraba sentirse dentro de una dictadura promovida por el, tan publicitado, lobby gay.

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Tras esas aseveraciones bañadas de LGTBfobia, el debate volvió a surgir. Esta vez, cita en mano, sacando pasajes de la Biblia (del libro del Levítico) como argumento para la aberración que el sacerdote y sus seguidores dicen estar viendo y viviendo.

Más allá de la crítica a la dictadura gay, el sacerdote y los creyentes que lo siguen, predicaban de nuevo el mensaje de que la homosexualidad es una enfermedad, a pesar de que los estudios psicológicos hace tiempo que rechazaron esa propuesta. 

Vistas estas manifestaciones de LGTBfobia, resulta necesario manifestar la verdadera necesidad de la ley LGTB propuesta por Cristina Cifuentes en Madrid y hacerla extensible a todo el país puesto que el ataque va más allá de la capital española. 

Estas afirmaciones son la muestra de un tabú instaurado en la sociedad que aún mantiene sus connotaciones religiosas, por lo que se haría necesaria una actitud de destabuización frente al colectivo LGTB, lo cual solo puede hacerse mediante un pacto de educación que atienda a la diversidad.