Airlander fue un proyecto emprendido por las fuerzas armadas estadounidenses quienes planeaban su uso en Afganistán, en vuelos de vigilancia y reconocimiento, pero en el 2013 desistieron del mismo, fue entonces cuando la pequeña firma británica dedicada a la aeronáutica, Hybrid Air Vehicles se hizo cargo de continuar el mismo, pero con fines comerciales.

Así fue como solicitando fondos de diversas agencias gubernamentales y varios donantes privados interesados en el desarrollo del proyecto apoyaron a la pequeña empresa, el Airlander 10 es un ya una realidad y su vuelo de prueba lo sitúa como la aeronave más grande del mundo, es un dirigible de helio, de 92 metros de longitud, capaz de volar a una velocidad de hasta 148 kilómetUna joven inglesa trasladada a Suiza para que se le practique la eutanasiaros por hora y a una altitud de 4900 metros de altura.

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Su autonomía de vuelo le permite estar en el aire hasta 2 semanas, el Ailander 10 es una mezcla de helicóptero y avión, con partes de avión de alas fijas y con una capacidad de carga de hasta 10 toneladas, con una contaminación sensiblemente inferior a los aviones convencionales, según el director ejecutivo de la firma británica, Stephen McGlennan es “una gran innovación británica” , su primer vuelo ha sido de poco más de treinta minutos y fue presenciada por decenas de personas que se situaron en los alrededores del aeropuerto donde pudieron apreciar el rugir de sus motores.

Su exterior, de fibra de carbono y su despegue vertical, más su autonomía de vuelo, 5 días con tripulación, lo convierten en una alternativa ideal para zonas de desastre donde es imposible el aterrizaje de aeronaves convencionales, su contaminación es un 70% menor a la de un avión comercial, a lo que hay que sumar su capacidad de carga.   

Su uso puede ser variado, desde vuelos de safaris fotográfico, (su capacidad es de 48 pasajeros) a turismo de lujo o vuelos de ayuda humanitaria por su capacidad de carga y de aterrizaje incluso en superficies heladas o de difícil acceso, vuelos de vigilancia o de recreos, su versatilidad es amplia y la compañía prevé construir 12 aeronaves por año hasta el 2018, lo que hace pensar que su incorporación al tráfico aéreo transformará el mapa actual de la aviación comercial.

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Su vuelo inaugural deja aún por delante muchos test por salvar y garantizar la seguridad en los vuelos, pero su utilización es ya prácticamente un hecho.  El coste de la aeronave está estimado en unos 32 millones de dólares, cuenta con 4 motores diésel VS con una potencia de 325 caballos cada uno, pero no es el único proyecto de la compañía británica, en el 2020 su “hermano mayor” el Airlander 50 tiene previsto realizar su vuelo de prueba.

El Airlander 5º tendrá una capacidad de carga de 50 toneladas y al igual que el 10. Podrá aterrizar y despegar desde casi cualquier punto, sin necesidad de pistas de aeropuertos, algo ideal para zonas de difícil acceso.  #Redes Sociales #Globalización #Empresas