Cuando Reid Hoffman, un inversor de riesgo y autor californiano decidió fundar LinkedIn con unos amigos en 2003, lo hizo con el claro objetivo de tener una red parecida a las otras conocidas pero orientada hacia los negocios y el mundo empresarial.

LinkedIn hace 13 años se distanciaba de Facebook, Tuenti o Google+ porque su objetivo era conectar profesionales para hacer networking.

Toda la plataforma de Linkedin está pensada para ello. En su diseño no está pensado que el usuario navegue por fotos de las vacaciones del perfil que visita, lo primero que sucede al hacer una búsqueda en LinkedIn es encontrar un perfil profesional, con un resumen de cualidades que se asemeja mucho a un currículo, y lo más significativo, un puñado de habilidades certificadas por otros profesionales.

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Así un excelente perfil de LinkedIn incluye un resumen sustancioso de toda la experiencia profesional del contacto, la actualidad de sus proyectos, los grupos en los que se interesa, un resumen de los proyectos de colaboración e investigación hechos con otros profesionales, un amplio número de contactos, que en el caso de LinkedIn establece como 500 el límite a mostrar basados en que un círculo de contactos de más de 500 personas se debe considerar como influyente. Y para terminar un importante grupo de habilidades validadas y recomendaciones.

Las recomendaciones en LinkedIn equivaldrían, por su dificultad de conseguir y su importancia para el perfil, al compartir en Facebook.

Pero vamos a estar claros, no todos llegamos a ese nivel de maestría en LinkedIn, y para que el perfil sea efectivo y pueda tener alguna oportunidad de ser visualizado como una opción de networking o profesional, es necesario que el usuario cumpla con unos mínimos lógicos en el formato.

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El perfil en LinkedIn debe tener un nombre y apellido, que no puede ser gracioso, por muy creativo que se quiera vender el perfil, este no es el espacio para hacerlo. No tener un nombre es como llegar a una entrevista haciendo malabares, no es profesional, no habla bien de nosotros, no es creativo, resta y no aporta.

La foto del perfil en LinkedIn puede admitir ciertos formatos audiovisuales que tolerarían un poco de creatividad siempre y cuando la misma quiera decir algo de la experiencia del perfil. Aquí el secreto es responder a la pregunta ¿Cómo quiero que mis futuros socios me vean?. Y evidentemente un perfil sin foto es un anónimo, y en el mundo de los negocios trabajar con anónimos suena más a cosas turbias.

Es importante escoltar el perfil con recomendaciones de profesionales, en especial personas vinculadas al área académica, por donde podríamos comenzar, y luego con compañeros de #Trabajo que intercambien recomendaciones profesionales.

Hay que recordar que en el perfil no sólo nos presentamos a nosotros, sino también a las empresas en las que hemos trabajado, y si no hacemos bien nuestro perfil afectamos la imagen de todas esas empresas que han confiado en nosotros.

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Eso habla sobre nuestro compromiso profesional y seriedad.

Así como con el perfil, igual es con la información que compartimos en esta red. LinkedIn no es para compartir frases de amor, sexo, vida personal. Es una red de negocios y la profundidad, criterio, pertinencia de tus publicaciones, compartidas o creadas, serán vistas por todos tus contactos en esta red, ¡recuerda siempre que son tus futuros socios! #Internet #Redes Sociales