El uso de los teléfonos inteligentes,  computadoras, y todo elemento tecnológico que almacene una parte íntima y personal de nuestros datos, siempre ha suscitado medidas de seguridad para evitar que otros usurpen nuestra identidad, lean nuestros correos electrónicos, o nos roben contraseñas.

Un equipo de investigadores ha conseguido que podamos olvidar en un futuro las contraseñas, los escáneres biométricos, los detectores de huellas dactilares, para centrarse en nuestras ondas cerebrales. Las ondas cerebrales varían de frecuencia en cada persona según los estímulos a los que se ven sometidas.

Se seleccionó a un grupo de personas para este proyecto, que vieron una serie de imágenes en secuencia rápida.

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Sus ondas cerebrales quedaron registradas, para luego ser procesadas por el teléfono móvil, que sólo pudo ser desbloqueada por la persona que tenía las ondas cerebrales exactas.

Pero como todo prototipo, vienen los inconvenientes y sus posibles soluciones. Nadie quiere conectarse una máquina con sensores en la cabeza para desbloquear una computadora o el teléfono móvil. Una solución sería, como dicen los desarrolladores, implementar los sensores en las gafas de realidad aumentada de Google, las Google Glass.

También hay que ver el alto coste del producto y solventarlo. Nadie quiere velar por su propia seguridad si no se vela por su propia economía. Y también se debe tener en cuenta que nadie sea capaz de hackearlo. Tras una larga jornada de reunión sobre el futuro de la aplicación y sus posibilidades ante un mercado en auge como lo es el de la seguridad de los datos en línea, hay que demostrar que no sea fácil engañar a la aplicación para que se pueda desbloquear el móvil o el ordenador sin nuestro permiso.

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Ya se demostró como los detectores de huellas dactilares se podían engañar fácilmente. De manera que esta vez, hay que usar el cerebro. Nunca mejor dicho. Sólo que no somos los únicos seres que lo usan. Si es que lo usamos bien. La tecnología nos deriva los pensamientos hacia estados mucho más plácidos, pero nos vemos alejados a menudo de una actividad intelectual sana. ¿Logrará realmente esta aplicación diferenciar nuestras ondas cerebrales si estamos todos embobados con las nuevas tecnologías en el grado en el que lo estamos? #Investigación científica #Smarthphone