Decía Charles Bukowski, pensador crítico, escritor y poeta estadounidense de origen alemán, en su obra Factótum -publicada allá por el año 1975 del pasado siglo XX, y que la editorial Anagrama traduciría al castellano cinco años después-, "¿Cómo diablos puede un ser humano disfrutar que un reloj de alarma lo despierta a las 5:30 a.m. para brincar de la cama, sentarse en el excusado, bañarse y vestirse, comer a la fuerza, cepillarse los dientes y cabello y encima luchar con el tráfico para llegar a un lugar en donde usted, esencialmente, hace montañas de dinero para alguien más, y encima si le preguntan, debe mostrarse agradecido por tener la oportunidad de hacer eso?".

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Semejante reflexión con la que se inicia este artículo, debe ser muy parecida a la que probablemente deben estar haciéndose, quizás ahora mismo, los miles de empleados de una de las mayores multinacionales del mundo del sector de las TI. Intel, el mayor fabricante del mundo de procesadores, y uno de los pilares de la economía de los Estados Unidos, se reinventa. Anunciaba hoy en un comunicado de prensa, tras el cierre de la jornada en Wall Street, las fases finales de su plan de reestructuración que llevará a cabo durante este próximo año en adelante. Y en el cual, se detallan una reducción de plantilla a nivel mundial, con el despido de un total de 12.000 empleados. Lo que supone un 11% del total de la compañía.

Y muchos de ellos, esos trabajadores que perderán su puesto de trabajo, dentro de este tipo de grandes procesos comunes en casi todas las grandes multinacionales, se preguntarán en que ha quedado finalmente tanto esfuerzo y trabajo desempeñados en pro de engrandecer a uno de los titanes de la industria de la informática global.

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Cuando éste anuncia un despido masivo. Y lo hace coincidiendo además, con la publicación periódica de sus resultados de este primer trimestre de 2016. Que se saldan con un balance positivo, ya que logró incrementar la facturación en un 7,2%, alcanzando la cifra de 13.700 millones de dólares, obteniendo un beneficio final de aproximadamente 2.000 millones. Lo que comporta un incremento, considerado "ligero" desde la dirección, del 3% respecto al mismo periodo del año anterior. E insuficiente de cara al futuro de la empresa.

A pesar de no tener pérdidas, la empresa con sede en Palo Alto (California), justifica su decisión en aras de aumentar la productividad, y acelerar el proceso de transición, desde el tradicional PC, hacia un nuevo escenario donde cada vez tiene mayor relevancia "el negocio de la gestión de datos, tanto en los servidores como en los dispositivos electrónicos que se conectan a través de Internet". Y es que las ventas de PC´s están en decenso paulatino desde la introducción de los 'smartphones' y las tabletas.

El horizonte del futuro de la industria pasa por apostar por el denominado "Internet de las Cosas"(IoT) y los chips de memoria: la conectividad de todo tipo de dispositivos móviles, desde relojes, hasta electrodomésticos conectados a la red.

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El cual está ocupando el nicho poco a poco donde se situaba al ordenador personal. Estas dos áreas representan casi un 40% de los ingresos de la compañía. Con los despidos y la reestructuración interna, se espera ahorrar 750 millones de dólares anuales con este plan. Intel se reinventa, sí, pero lo hace dejando 12.000 despidos en el camino. #Crisis #Estados Unidos #Empresas