Como a cualquier internauta, me sucede constantemente. Entras a una página de accesorios de informática, o a una librería online, y estás un rato viendo los productos que te interesan. A partir de ese momento, en casi imposible que en más de un banner, no te topes justo con ese modelo de disco duro que estabas viendo, o ese libro. El mismo. Y entonces sientes cuando menos una sensación molesta. Te sientes vigilado y observado de forma "invisible". Lejos de resultar algo paranoico, el caso es que precisamente eso es lo que pasa: estamos bajo un control permanente.

Bajo la excusa del negocio publicitario, y el marketing digital, el gigante tecnológico de Mountain View accede y guarda una ingente catidad de información, de muy variada índole sobre tí para conocerte mejor.

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La cuestión es: ¿sabes hasta qué punto lo hace?. La premisa principal es que somos nosotros mismos los que se lo damos todo hecho. Porque si bien la privacidad y seguridad a la hora de navegar encabezan nuestras preocupaciones, resulta paradójico que no somos conscientes del todo de la ingente cantidad de información que diariamente suministramos a grandes corporaciones como el célebre buscador, convirtiéndose de facto, en un Gran Hermano orweliano.

Dentro del universo #Google: Gmail, Google Drive, Google Fotos, Youtube, ... en sus servidores se guardan millones de datos. Y la cifra crece exponencialmente. El acceso gratis a sus plataformas, no es gratuíto para el usuario: tiene un precio aunque no haya que pagar: tus datos. Aquí hay que señalar, que no nos centramos en el supuesto que tus datos fueran vendidos a terceros, cosa que te aseguran que no hacen.

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Lo que nos interesa es el uso que la propia compañía hace de los mismos, en pro de favorecer sus intereses como empresa. Google, evidentemente, no es una ONG, sino una empresa con el legítimo derecho de ganar dinero. La cuestión es que ha sabido lograrlo de forma exitosa con toda la información que recibe de forma unilateral por nuestra parte.

Google conoce a la perfección cúales son las páginas que consultas en Internet, tus preferencias y gustos, los correos que envías y los que recibes y lo que dicen y dices en ellos, qué tipo de vídeos son los que ves en Youtube... y bastante más información, todo ello con el objetivo que seas el mejor cliente posible de cara, ¿a quién?: sus anunciantes. El principal negocio de Google. Hacemos un repaso de los diferentes servicios que ofrece el gigante de la Red, para que tengas una idea de todo lo que sabe de ti:

Buscador: Google guarda cientos de variables técnicas, además de las referencias a la información en sí misma, de todo aquello que como usuario buscas en Internet si usas su buscador.

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Las páginas a las que accedes, la periodicidad con la que lo haces, qué tiempo dedicas a cada una, y lo que haces en cada una de ellas: si comentas o no, etc...Lo que te interesa y lo que no, lo sabe con cada búsqueda tuya. Con toda esa gran cantidad de datos sobre tu actividad, Google lo utiliza para optimizar aún más sus servicios. Es decir: ofrecerte los anuncios más personalizados posibles, según tus gustos y preferencias. El problema es que queda patente cuando lo hace, cómo nos controla y nos transforma en objetos de consumo.

Continuamos en una segunda parte, repasando a Google, y todo lo que sabe de nosotros.