La inmortalidad es un sueño de la humanidad que acapara gran parte de la #Investigación científica más reciente. Sin embargo, resulta difícil plantear la posibilidad de que algún día la ciencia engañe a la muerte. La ley de la entropía universal implica que todo se encamina hacia su fin, aunque los desarrollos en inteligencia artificial, nanotecnología e ingeniería genética busquen el modo de saltarse todas las normas. Es el caso de la startup australiana Humai, que se presenta de este modo en su web: "Queremos trasplantar tu cerebro a un cuerpo biónico de elegante diseño llamado Humai".

En Humai trabajan la forma de transferir la conciencia de una persona a un cuerpo artificial después de que el cuerpo biológico haya muerto.

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Según el CEO de Humai, Josh Bocanegra, su propósito es usar la inteligencia artificial y la nanotecnología para almacenar nuestro comportamiento, los procesos del pensamiento, estilos de conversación, y las funciones orgánicas que el cuerpo individual expresa. Esta información se codificaría gracias a los sensores integrados en un cuerpo artificial con el cerebro de un ser humano. A la cuestión de si la descomposición del cerebro podría resultar un problema, Bocanegra señala que la tecnología de la clonación permitiría restaurar el cerebro conforme este envejeciera.

Humai: interfaz cerebro-ordenador

Humai sería una interfaz a través de la cual el cerebro se comunicaría con los sentidos y los órganos del cuerpo biónico. La inteligencia artificial se integraría en estos miembros sintéticos para que funcionaran de manera independiente, a imitación del cuerpo humano.

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Gracias a la manipulación genética y a componentes nanotecnológicos, el ordenador realizaría tareas de regeneración de los tejidos cerebrales, reparando cada célula a nivel molecular. Según la compañía, la combinación de todo esto con la tecnología de sensores permitirá sentir lo esencial de la experiencia humana.

El método para desarrollar este cuerpo artificial comenzaría recogiendo datos sobre nuestros órganos en los años anteriores a la muerte física. Para ello, desde Humai se están desarrollando diferentes aplicaciones que recopilan información básica del cuerpo. Tras la muerte, la empresa planea criogenizar los cerebros de sus clientes hasta que esta nueva tecnología se desarrolle del todo, momento en el cual se procedería a implantar el cerebro en estos cuerpos biónicos. Sus funciones se controlarían con el pensamiento, gracias a la medición de las ondas cerebrales.

Futurología de Humai: resurrección en menos de 3 décadas

Josh Bocanegra no cuenta con formación científica. De hecho se describe como un emprendedor amante de la tecnología visionaria e Internet.

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Su trabajo más conocido antes de la creación de Humai fue la aplicación LoveRoom para Airbnb. Esta aplicación de citas facilita que dos personas vivan juntas durante una semana, para comprobar si son compatibles a nivel sentimental.

Pese a esto, el optimismo con el que encara la misión de su empresa le ha hecho afirmar que podrán resucitar al primer ser humano en los próximos 30 años. Este propósito parece lejano cuando sólo cuenta con cuatro trabajadores y se encuentra en proceso de reclutar más miembros, así como de adquirir donativos para su investigación. Los detalles técnicos que facilita la empresa son vagos y se sostienen en la premisa de futuros avances científicos. #Apps #Emprendedores