La práctica de hacer pequeñas conferencias propias por parte de las compañías, más allá de Gamescon o el E3, es algo habitual y casi necesario en la industria de los #Videojuegos. Nintendo ha sido criticada y machacada por sus “pobres” Nintendo Direct. Microsoft hace eventos para los fans como la pasada Xbox Fan Fest, en la cual Sony (y su característico juego “limpio” al que nos tiene acostumbrados) infiltraba al director de Hobbyconsolas, David Martínez, quién sin el menor de los escrúpulos se atrevía a regalar unos periféricos para PS4 en un evento de Xbox.

Esta vez Sony daba un paso al frente y ofrecía su propia conferencia, toda una esperanza para ver a la compañía nipona mostrar nuevos juegos y ensalzar sus propias virtudes, y no intentar menospreciar  el trabajo de sus rivales.

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La sorpresa viene cuando, lejos de mostrar dichas virtudes, ellos solos se encargaron de destacar sus propios puntos débiles.

La PS Experience empezaba con ni nada más ni nada menos que 1 hora de reloj de juegos indie, uno tras otro. De normal todo lo concerniente a la escena indie es positivo, y todo lo que sea mostrar juegos también lo es, pero que la mitad de la conferencia se base en indies no es precisamente lo que los usuarios, que confiaron 400 euros de su bolsillo en la PS4, esperaban ver.  Durante esas dos horas de lo más pausadas, un directivo de Sony Entertainment América hizo su acto de presencia en el escenario con una camiseta de Crash Bandicoot. Como era comprensible, todos los fans esperaban el anuncio de un nuevo juego de la saga, lo cual hubiera  sido todo un bombazo absoluto.

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Pero recordad, estamos hablando de Sony, era demasiado bonito para ser cierto.

Tras los 60 minutos de indies la conferencia tomó un tono más alegre y esperanzador para todos los fans. Se mostraron imágenes del Final Fantasy VII Remake.  Los Final Fantasy se caracterizan por su jugabilidad basada en las luchas por turnos, mientras que este remake ofrece un sistema de lucha en tiempo real. Muchos fans de la saga claman que la esencia de la saga la pierde con el cambio de jugabilidad, aunque lo cierto es que en este caso un remake es lo que es: rehacer algo desde 0. 

Después vendría la tumba de la presentación de Sony, y el prematuro entierro de sus gafas de realidad virtual VR. La presentación consistía en una demostración de las facultades técnicas del dispositivo, aunque más que facultades, se vieron muchas carencias. Para empezar, las imágenes que se mostraban parecían sacadas de la primera Play Station, tecnología que hasta un teléfono de la actual generación podría mover sin mayor dificultad.

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Lo más grave viene cuando los movimientos no iban coordinados con la imagen y el réquiem vino cuando las VR de Sony simplemente dejaron de funcionar. Virtual Reality de Sony, un producto que no ha visto aun la luz, y que ya se encuentra bajo tierra, más si comparamos las Hololens de Microsoft que, además de funcionar adecuadamente con una calidad gráfica óptima, son capaces de representar entornos 3D como si de un holograma se tratara.

Se mostró un reboot de la saga de Ratchet and Clank lo cual sí que es una nota positiva ya que se trata de una saga muy representativa de la compañía nipona.

Por último, como no podía ser de otra forma dejaron el bombazo para el final, aunque no era muy difícil vista la calidad de la conferencia. Se anunció el lanzamiento de Ni No Kuni 2,  aunque únicamente se mostró un pequeño trailer, pero que logra maquillar en cierto modo la falta de anuncios de peso de este PS Experience que no llega, ni de cerca, a la calidad en puesta en escena de su gran rival Microsoft con la Xbox One.