Cada vez sabemos más sobre Pepper (llamado "pimienta" por su personalidad chispeante), el último robot de la francesa Aldebaran Robotics para SoftBank Mobile, el gigante japonés de las telecomunicaciones. Este robot fue diseñado para ofrecer asistencia y entretenimiento en las tiendas de la compañía, aunque después se expandió a otros negocios como bancos, tiendas de cosmética o las cadenas de Nestcafé. Sus desarrolladores también pusieron una tirada de 1.000 unidades a la venta destinadas al hogar. Pese a su precio de 200.000 yenes (unos 1.500 euros al cambio) y el pago mensual de cerca de 200 euros para mantenerlo actualizado, esta primera tirada se vendió en menos de un minuto en Japón.

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Este éxito de acogida auguraba su próxima expansión en negocios del resto del mundo. Hace un par de meses Pepper realizó su debut europeo de mano de la compañía Carrefour, en sus hipermercados franceses y ahora en los españoles.

"Hola, soy Pepper, bienvenido al centro comercial Carrefour de Las Rosas"

Saludos como este son los que Pepper nos dará al realizar nuestras compras en el Carrefour más próximo a nuestros hogares. Su presencia sugiere que la cadena francesa quiere reflejar el valor de innovación de las nuevas tecnologías. La idea es convertir a este robot de sólo 122 cm de altura en un actor más de la actividad comercial, ofreciendo consejos y sugerencias sobre nuestras compras. Incluso puede recomendarnos qué vinos acompañarán mejor a una comida o la mejor forma de cocinar cierto ingrediente.

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Su forma humanoide facilita nuestra manera de interactuar con él, ya que sólo es necesario hablarle. Pepper nos comunicará aquello que queramos saber del mismo modo: hablándonos o mostrando contenidos audiovisuales en la tablet que lleva incorporada en su pecho.

Pepper habla con fluidez japonés, inglés, francés y castellano, además de contar con todo tipo de aplicaciones para el trabajo y el entretenimiento. Gracias a ello, además de informar sobre los productos de Carrefour y recoger datos sobre la satisfacción con las compras y el centro, Pepper se encargará de dinamizar a los clientes con juegos o bailes. Según sus desarrolladores a Pepper le encanta interactuar con humanos para reconocer y aprender nuestros gustos.

El secreto de Pepper: su motor emocional

La facilidad con la que Pepper se adapta a nosotros se basa en su potente motor emocional: analiza nuestras expresiones faciales, el lenguaje corporal y las palabras que usamos para detectar si estamos contentos, enfadados, sorprendidos o tristes.

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Para Aldebaran este robot no es un simple trabajador, sino un compañero en el que apoyarnos. Su función es ayudarnos a mejorar nuestra vida divirtiéndonos y ofreciendo algunos servicios como la conexión a Internet para resolver dudas. Además puede almacenar hasta 20 años de memoria, aprender gracias a la interconexión en la nube con otros Peppers y desarrollar su propia personalidad en base al contacto con sus dueños. Su inclusión satisfactoria en las tiendas puede ser la clave para que pronto sea accesible para los hogares particulares. #Investigación científica #Globalización #Empresas