Durante toda la historia de la vida en la Tierra, las especies han sobrevivido adaptándose a los cambios del medio.  Adaptarse suponía cambiar de hábitos, modificar relaciones, generar nuevas funciones anatómicas, aprender nuevas destrezas o fabricar novedosas herramientas .

En la naturaleza rige la supervivencia del más apto. Pero adaptarse también supone actuar de manera veloz. Y sobre todo en el mundo contemporáneo. El nuevo panorama social, profesional, económico y político derivado del auge de las tecnologías de la información ha obligado a cambiar los paradigmas de la selección natural. De la supervivencia del más apto pasamos a la supervivencia del más rápido.

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Ya no es siempre cierto que el pez grande se coma al chico. Pero sí que el pez rápido se come al lento.

La velocidad  se ha convertido, de este modo, en un valor en sí misma. No un valor aislado, claro... No tiene sentido correr mucho si no se sabe hacia dónde hay que correr. Pero no cabe duda de que hoy día las claves del éxito en cualquier terreno residen, en buena medida, en ser veloz.

Por eso tendríamos que levantar un monumento a la velocidad, rendir homenaje a esa variable que no es solo física: la velocidad de movimientos, de cambio de transmisión de ideas, de fabricación de productos, de innovación...

Entender que cada cosa tiene su tiempo ayuda a comprender el  mundo que nos rodea.La naturaleza tiene su ritmo, as veces invisiblemente pausados, en ocasiones más fugaces de lo que creemos.

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El cosmo se organiza a velocidades imposibles de aprehender por nuestro cerebro. Allí, el fetiche de la velocidad imbatible de la luz regula los sucesos más violentos y energéticos que podamos imaginar.

Nuestro entorno en que vivimos es crucial la velocidad de las tecnologías digitales, que son, hoy en día, algo imprescindible en nuestro devenir cotidiano.

Vivimos en un mundo hiperconectado y global en el que miles de millones de ciudadanos reclaman su derecho a recibir información y a emitirla, y lo quieren hacer lo que queremos hacer cada vez más velozmente. Transmitimos y recibimos cada vez más datos en cada vez menos tiempo .

La velocidad es, un gran valor añadido a una importante y inédita parte de nuestra historia, se podría decir que es case el oro que esculpe a cada día el mundo en que vivimos. #Calidad de vida