Empezamos una serie de artículos para hablar sobre herramientas que nos ayudan a ser más productivos. Hoy hablamos del tiempo y cómo organizarlo. Uno de nuestros recursos más preciados es el tiempo: es finito, no podemos adquirir más del que se nos ha dado. Gestionarlo de forma eficiente nos confiere mayor productividad. En este artículo compararemos dos herramientas para planificar el tiempo: la agenda tradicional y el calendario electrónico.

Agenda tradicional

Es la agenda de papel, la que tiene un espacio para cada dia del año donde apuntar las tareas a realizar. La mayoría de nosotros la habrá utilizado alguna vez, por eso solo comentaré dos aspectos importantes para la comparación.

La interfície de la agenda tradicional depende de nuestra escritura.

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Una persona ordenada, con buena letra, no tendrá problema. En cambio, quien hace muchos "tachones", no escribe de forma pulida, le resultará más engorroso el aspecto visual de la agenda.

Tiene un precio, que oscila entre los 5 euros y los 16 euros. Según el precio, ofrece mayor o menor estilismo, y diferentes complementos, como calendario, horarios, etc.

Calendario electrónico

Por calendario electrónico entendemos un "programa [...] que permite a los usuarios utilizar versiones electrónicas de herramientas de oficina diversas tales como un calendario, una agenda, un directorio telefónico y una lista de contactos", acorde con las palabras de Wikipedia. Los más utilizados son los que se ofrecen con los servicios de correo electrónico: Google Calendar, Microsoft Outlook, etc.

La interfície es variada, depende de:

  • Qué gestor utilitzes. Cada uno tiene su propio diseño e interficie gráfica.
  • Desde dónde lo ejectues. Suelen tener una versión en forma de página web, una aplicación para smartphone, o programa para ordenador.

En cualquier caso, ya no depende de nuestra forma de escribir.

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La interfície gráfica permite un mayor grado de personalización: se puede modificar sin influir negativamente en la presentación visual, y no tiene limitación de espacio.

Otro aspecto clave en el calendario electrònico es su deslocalización: podemos acceder a él con cualquier dispositivo con acceso a #Internet.

Para terminar la lista de bondades del calendario electrònico, ofrece unos complementos que le dan una interacción superior a la agenda tradicional. Permite configurar alarmas, muy útiles para no tenerlo que revisar constantemente. Permite invitar a otros usuarios, que éstos respondan si asistirán o no.

Por lo que aspectos negativos se refiere, el calendario electrónico necesita un aprendizaje y un cambio de hábitos para su uso. Este cambio puede ser dificultoso para quien tiene dificultades con la informática. Además, cada calendario tiene funcionalidades que pueden variar entre sí, por lo que, para nuestro uso personal, haya alguno que se nos adapte mejor que otro.

En resumen, la agenda tradicional es una herramienta con la que hemos convivido desde pequeños, ya sabemos utilizarla.

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Mientras que el calendario electrónico, menos entendido, nos permite mayor interacción, aunque exige un aprendizaje.



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