Se han cumplido ya 50 años desde que en los primeros días de abril del año 65 del siglo pasado, concretamente el día 3, la NASA lanzara al espacio un reactor nuclear. El hecho se produjo desde la costa californiana, desde donde fue enviado al espacio el único cohete, que se sepa, que portara un reactor nuclear consigo. Esta previsto que durante los próximos 3000 años el mismo siga orbitando alrededor de nuestro planeta.


El susodicho cohete recibió el nombre de SNAP-10A. Tan solo 12 horas después de haber sido lanzado comenzó a orbitar en su posición asignada a quinientos kilómetros sobre la superficie. La historia se inicio con la creación por parte de la agencia espacial estadounidense de un programa llamado Sistemas Nucleares de Potencia Auxiliar (SNAP) que pretendía investigar y desarrollar la tecnología nuclear en el ámbito de la exploración espacial, teniendo como resultado su uso actualmente en programas espaciales aun en funcionamiento como el Voyager y Curiosity. Estos programas utilizan generadores termoeléctricos de radioisótopos (tecnología que recoge el calor emitido por el plutonio-238 durante su descomposición), que no son reactores nucleares, pero derivan de este programa de investigación.


Sin embargo, este cohete si contenía un reactor, concretamente de fisión. El mismo portaba uranio que le daba la capacidad de producir seiscientos vatios de potencia a lo largo de un año. Ese año no fue completado porque la misión duro únicamente cuarenta y tres días, pues una serie de fallos eléctricos hicieron que todos los sistemas dejaran de funcionar.


Años mas tarde, en el año setenta y nueve, mas problemas se avinieron cuando el satélite que contenía a este reactor comenzó a soltar pedazos. Las anomalías no se detuvieron, pues durante los siguientes seis años más partes del satélite siguieron desprendiéndose, llegándose a calcular una cantidad alrededor de la media centena. Es un asunto bastante preocupante dado que no se llegó a confirmar que materiales radioactivos no fueran liberados, y más preocupante es aun teniendo en cuenta la gran cantidad de basura espacial orbitando sobre nuestra atmósfera, la cual tarde o temprano podría colisionar con el mismo.
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