Los smartphones forman ya parte de nuestras vidas, por no decir, parte de 'nuestros sentidos', pues las múltiples prestaciones en forma de aplicaciones que estos nos ofrecen, los han vuelto artilugios inseparables y su facilidad para portarlos, en los dispositivos que han logrado desbancar a los clásicos ordenadores portátiles (pese a que para trabajar, no parece que jamás vayamos a encontrar nada mejor).

Sin embargo, no todo son ventajas, pues son muchos los usuarios que se confiesan adictos a los mismos. Ya hace cinco años, con el afloramiento de las nuevas redes sociales, comenzó la adicción a internet, protagonizada principalmente por los adolescentes menores de edad y que trajo consigo lucrativos beneficios para las grandes empresas.

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Hoy abordamos un notable problema que sufre nuestra población y que ha sido agravado por la aparición de este tipo de terminales: el insomnio. La luminiscencia de las pantallas de los smartphones o tablets reduce la melatonina, que se trata de la hormona reguladora del sueño, además de prolongar el lapso de tiempo que necesitamos para conciliar el sueño.

Nuestro estado de alerta se incrementa alarmantemente, reduciendo nuestras fases REM, por eso, si usted tiende a utilizarlo durante esos minutos previos al sueño (especialmente, arropado y ya dentro de la cama) y lo deja en su mesilla de noche, habrá notado que ya no sueña tanto como antes.

Según un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, algo tan simple como la clásica luz parpadeante de dispositivos como el Samsung Galaxy SIII, pone en alerta a nuestro sistema nervioso, y en este caso, se trata de una función que no basta ponerlo en silencio para desactivar…

Los expertos nos recomiendan apagarlo por completo, tampoco vale únicamente desactivar sus datos o conexión wifi, esto logrará reducir notablemente nuestros niveles de estrés provocados por las nuevas tecnologías.

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Algunos expertos ya hablan de un nuevo mal denominado insomnio tecnológico. #Smarthphone