Las selfies (o "autofotos") fueron una moda en la que todo el mundo caía y cuya fiebre ha ido menguando. Muy típico ha sido en los últimos tiempos hacerse fotografías individuales o en grupo aplicando esta técnica, para posteriormente subirlas a las redes sociales y así poder compartir con las amistades grandes momentos de la vida.

La rabia que daba al principio era el no poder ver la imagen que iba a ser capturada antes de apretar el botón de la cámara, por lo que muchas veces las fotografías salían desenfocadas, mal cuadradas o incluso la mitad de lo que se quería inmortalizar se ausentaba de la imagen resultante. Este problema se vio medianamente subsanado con la llegada de avanzados smartphones que poseían una cámara frontal, lo que permite poder ver en la pantalla del teléfono móvil la foto antes de ser disparada.

Anuncios
Anuncios

Sin embargo, esto no era suficiente. Y es que resulta que, cómo no, el brazo de la persona encargada de sacar la fotografía a la vez que aparece en ella tienen una longitud muy limitada que hace que la imagen no pueda abarcar o bien la totalidad de los miembros del grupo que quieren aparecer en ella, o bien el paisaje, edificio o monumento con el que esa persona se quiere inmortalizar, o bien ambos casos. Esto motivó que los hoy famosísimos palo-selfis o selfie sticks se extendiesen como la pólvora a lo largo y ancho del planeta. Así, las selfis quedarían perfectísimas y siempre a nuestro gusto.

Y entonces, ¿qué problema se presenta ahora? Pues resulta que los selfie sticks se consideran por muchos una gran molestia e, incluso, un peligro preocupante. El motivo es muy intuitivo, ya que puede causar lesiones a personas o a objetos de gran valor.

Anuncios

Especialmente en grandes aglomeraciones o en espacios pequeños, estos instrumentos pueden ocasionar accidentalmente algún tipo de herida, chichón, moratón o, más temidamente, una grave lesión ocular. A su vez, puede ser que con nuestro selfie stick golpeemos sin quererlo ni desearlo un objeto o pieza de alto valor. ¿Se imaginan ustedes estar en una exposición de obras de arte históricas de cerámica y que alguno de ellos "aterrice" en el suelo por nuestra culpa?

El peligro es más que evidente en ambos casos, lo que ha motivado que museos estadounidenses como el de Arte Moderno de Nueva York o el de Bellas Artes de Boston, y estadios de #Fútbol ingleses como el del Tottenham o el del Arsenal, hayan decidido prohibir estos elementos que tan deseados como odiados son. Aunque para muchos el encanto no sea el mismo, siempre nos quedará la opción de pedirle el favor a algún viandante de que actúe como nuestro selfie stick durante un par de minutos.