Wikileaks, la organización fundada por Julian Assange quiere recoger y preservar los documentos protegidos por un poderoso sistema de cifrado. Los documentos suelen ser documentos secretos de estado que luego se publican en la página web. La organización ha dicho en los últimos días que Google, el gigante de las búsquedas en la web, al final de diciembre del año pasado habría entregado los correos electrónicos personales y otros datos del personal de Wikileaks a las autoridades de los #Estados Unidos. Un acto que la organización ha definido como "grave violación de la privacidad de los periodistas".

El contexto en el que hay la solicitud de estos documentos e informaciones a #Google es una encuesta nacida en el estado de Virginia, una investigación de la que sabemos muy poco.

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Un juez federal, siempre dentro de esta investigación, ordenó a Google contenidos y datos de los correos electrónicos de tres personalidades prominentes de la organización, a saber, Sarah Harrison, Joseph Farrell y Kristinn Hrafnsson. Y la misma Sarah Harrison ha dicho a The Guardian que ser atormentada por la idea que los funcionarios estadounidenses podrían acceder a sus correos electrónicos privados. Harrison acusa Google de ayudar al gobierno de Estados Unidos y de violar la privacidad y los correos de un periodista británico.

El juez estadounidense ordenó a Google de entregar todas las comunicaciones por correo electrónico de los periodistas, todos sus mensajes enviados y recibidos, incluidos los borrados. Otras informaciones solicitadas fueron la hora, la fecha de los correos electrónicos, y también el tamaño y la longitud de los mensajes.

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Luego, el FBI ha también solicitado los datos de las cuentas de #Internet de los tres periodistas, incluyendo los números de teléfono y las direcciones IP, incluyendo la duración de sus conexiones en internet. Las informaciones debían incluir también los números de la tarjeta de crédito o cuenta bancaria.

La investigación empezó en el 2010 y fue seguida por la publicación por WikiLeaks de miles de documentos militares reservados que se relacionaban con Afganistán e Irak. Luego hay los cablegramas del gobierno de los Estados Unidos, es decir una serie de documentos secretos que contenían informaciones confidenciales enviadas desde las embajadas de los Estados Unidos de todo el mundo para el Departamento de Estado. Estos eran los documentos que el soldado Bradley Manning, sentenciado a 35 años de prisión, dio a la organización de Assange.

En la carta de WikiLeaks, los periodistas interceptados dijeron de estar "sorprendidos y preocupados por la noticia", recordando que Twitter, en una situación similar, rechazó de continuar con las solicitudes. El caso se refiere a una solicitud de informaciones sobre una ex voluntaria de WikiLeaks y diputada islandesa, Birgitta Jonsdottir, pero en ese caso Twitter informó Jonsdottir de la petición recibida por el gobierno estadounidense.