El escritor Arthur Clarke predijo que análogamente a como el telégrafo y el tren permitieron la unificación de Estados Unidos, los satélites de comunicaciones y grandes aviones lograrían la unificación del planeta. Parece que la predicción se ha hecho realidad con el auge de internet. Pero cabe preguntarse si el papel entonces asignado a los grandes aviones no será otro medio de transporte, cuyas ideas básicas están en el aire desde hace décadas; se trata del proyecto Hyperloop de Elon Musk.

De hecho, un centenar de ingenieros (algunos son empleados de Boeing o NASA), mediante crowdfunding, se han unido a la empresa Hyperloop Transportation Technologies, que anunció que está considerando seriamente el concepto propuesto por el fundador de SpaceX y Tesla Motors.

Propulsión magnética

El proyecto Hyperloop recuerda a primera vista el concepto de vactrain, es decir, alcanzar velocidades muy altas para los medios de transporte terrestre bajo levitación magnética y vacío a fin de eliminar la fricción.

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Parece que este concepto, con imanes ordinarios, se propuso y estudió casi simultáneamente en la década de 1910 por Robert Goddard en Estados Unidos, y sobre todo por el físico ruso e ingeniero Boris Weinberg, que habría incluso construido un prototipo. Recientemente se ha revitalizado, por ejemplo, en la empresa de Estados Unidos ET3 que ha propuesto el uso de la tecnología Maglev.

Un vactrain puede teóricamente alcanzar velocidades supersónicas, pero en el caso de Hyperloop, tendríamos movimiento subsónico, aunque a velocidades cercanas a la del sonido. Los módulos de transporte se mueven sin vacío, en tubos donde la presión del aire es baja, una milésima parte de la de la atmósfera. Se espera que sea capaz de alcanzar velocidades de 1200 km/h.

Para acelerar las cápsulas se ha previsto utilizar la técnica del cañón magnético (cañón de Gauss). Se usarían un conjunto de electroimanes en forma de solenoide atravesados por corriente eléctrica alterna. Un cuerpo ferromagnético está inicialmente atraído magnéticamente hacia el centro del solenoide, ante una inversión del sentido de la corriente sería expulsado. Las cápsulas Hyperloop se suspenderían en cojines de aire mediante un compresor que aspira el aire en la parte delantera de la cápsula para, al mismo tiempo, alimentar los cojines y desplazarlo a la parte trasera, suprimiendo un tipo de reacción adversa (límite de Kantrowitz) debido a la compresión del aire en la parte delantera por un objeto en movimiento en un tubo. #Trasporte publico

Alimentado por paneles solares

El proyecto tiene varias ventajas. Podría reducir los precios entre ciudades distantes cientos de kilómetros. El coste de construcción sería inferior al de una nueva plataforma para trenes de alta velocidad. Paneles solares a lo largo de la ruta podrían suministrar electricidad a los tubos, lo que haría que fuera un medio de transporte ecológico. La desaparición de algunas rutas aéreas también significaría la eliminación de ruido y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por último, no habría necesidad de esperar para embarcar en un vuelo porque se podrían realizar salidas en cualquier momento en las estaciones conectadas a los tubos del Hyperloop.