Los peligros que esconden las nuevas tecnologías suelen ser mucho mayores que las ventajas que estas ofrecen. Es bien sabido que en las bases militares y en las subcontratas gubernamentales se dedican al desarrollo de todo tipo de armas o elementos electrónicos que nos puedan hacer la vida más fácil. El ejemplo son las famosas aeronaves americanas, como el avión espía U2, que fue uno de los mayores secretos militares de la época. Lógicamente, aun cuando estos diseños novedosos están terminados y funcionando, no se divulga la información sobre las posibilidades que estos ofrecen.

Uno de estos superinventos de la actualidad es el microchip. Hoy no podríamos vivir sin microchips, ya que hasta nuestros carnets de identidad tienen uno incorporado, capaz de guardar nuestra información. Hace 20 años nadie imaginaría que llevar un teléfono en el bolsillo seria lo normal, pero hoy la mayoría de la población mundial padece una adicción al teléfono móvil bastante preocupante. Pero este nuevo irresistible producto de comunicación también crea nuevos problemas, como la falta de batería, de cobertura o perder el dispositivo. Con el Verichip todo eso quedaría atrás, ya que podrías tener tu teléfono, tarjeta de crédito, cartilla de la seguridad social, curriculum vitae y todo lo que se te ocurra bajo la piel; accesible para ti en cualquier momento, con tan solo una lectura digital, como los productos del supermercado.

Las nuevas tecnologías son tan seductoras que seremos nosotros quienes las acabemos pidiendo, como estos nuevos teléfonos con los que todo el mundo puede saber dónde estas en todo momento y muchas otras técnicas de control ocultas al usuario. Deberían ser las compañías y gobiernos las que nos pagasen por usar estos dispositivos y recaudar toda esa cantidad de datos sobre nosotros. Ahora todavía podemos elegir dejar el teléfono en casa, pero cuando todo vaya en un chip y te lo hayan inyectado, las cosas no serán tan fáciles. Cuando no quieras contestar un whatsapp o llamada, no tendrás excusa ya que llevas el dispositivo bajo la piel; o cada cosa que comas enviando nutrientes a la sangre, VeriChip podrá analizarlos y enviar los datos por internet a las compañías en el momento; cuando entres en una tienda o banco, les aparecerá en la pantalla el dinero que tienes y sabrán lo que te pueden vender con sus lectores de chip, o directamente ni si quiera te permitirán entrar; o cuando estés incubando una enfermedad, en tu trabajo lo podrán saber con antelación para echarte antes de que la tengas.

Pero estas no son las únicas proezas de control masivo que puede hacer el chip. También se afirma que puede enviar frecuencias de radio sensibles al cerebro humano retransmitiendo mensajes o incluso paralizando al sujeto objetivo. Por su puesto, al que no sea del agrado del sistema, le apagarán o anularán el chip, excluyéndolo totalmente de la sociedad. O en casos más extremos, podrán aplicar un impulso electromagnético que pare el sistema cardíaco respiratorio del individuo, matándolo a la carta en un abrir y cerrar de ojos.