Otra vuelta de tuerca, sin prisa, pero sin pausa. Y lo peor es, que aún no hemos tomado consciencia de la brutal conspiración que planea sobre nuestras cabezas. Dejaremos de ser individuos y pasaremos a formar parte de un verdadero rebaño sin derecho a balar, de un colectivo sin voz. Un nuevo orden mundial, se asoma con descaro.

La empresa Citywatcher (el nombrecito se las trae), dedicada a la video-vigilancia, fue la primera que implantó microchips a sus empleados; dicen que, por medidas de seguridad. De seguridad, ¿para quién? Con este aparatito pueden saber en cada momento, dónde se encuentra un trabajador y su entrada a las diferentes áreas reservadas para el personal.

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Y, además, algo que hasta ahora se consideraba confidencial, su historial médico queda al descubierto mediante una cifra de dieciséis dígitos incluida en el chip. Sean Darks, presidente de la empresa, dice haber sido el primero en presentarse voluntario para su implantación, junto con dos empleados más.

La culpa la tiene un aparatito no más grande que una semilla de arroz bajo la piel. Lo pongan como lo pongan, esto no deja de ser otro asalto más a la intimidad. La comercialización de este mini espía, fue aprobada para su comercialización por la Dirección de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) el pasado año 2004. La empresa es una delegación de Applied Digital, llamada VeriChip.

Procter, una gran multinacional de bienes de consumo, fundada en 1837, se halla presente en más de ciento sesenta países.

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Esta empresa comercializa marcas sobradamente conocidas por los consumidores: Duracell, Ariel, Gillette, Tampax y así, hasta trescientas marcas más de jabones. John Procter, representante de VeriChip, asegura que se trata de un gran avance para el sistema sanitario, sobre todo para apoyo en hospitales. ¿Qué va a decir él?

México y su Secretaría de Justicia, viene utilizando este mismo sistema para el control e identificación de los funcionarios. En España, ya se está dejando notar, pero con un rostro más frívolo. Aquí, los portadores son los clientes VIP, para ir de discoteca en discoteca.

Aunque las empresas implicadas, VeriChip y Citywatcher, se curan en salud, alegando su implantación voluntaria, Lisa Smith, miembro de la asociación "Profesionales de la tecnología por la responsabilidad social", California, grupo detractor de esta iniciativa, asegura que, aunque de momento, el implante sea voluntario, se pueden aplicar otras vías de identificación que resulten menos agresoras y más adecuadas para la privacidad de las personas.

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No me gustaría terminar sin recordar que, el próximo 1 de enero, se implantará en Argentina un nuevo DNI electrónico, aquí, la opción es, sí o sí. No va bajo la piel, pero también resulta invasivo por los datos obligatorios que deben contener. Como ha ocurrido en Marsella con la iniciativa de proveer a indigentes de una tarjeta electrónica identificativa, dicen que, para su seguridad. Su uso, no es obligatorio, por el momento. No hace falta, los sufridos indigentes, por su situación, son aún más manipulables.