Parece increíble pero cada día esa idea es más real gracias a Antonio Fernández, un becario de la Universidad de Informática de Granada que ha puesto en marcha un punto de partida para que las personas invidentes puedan también jugar a los #Videojuegos y matar zombis debido a un concurso de Software libre convocado en su facultad.

Lo quiere llamar audiojuego porque se lleva a cabo sin ver absolutamente nada, por medio de las vibraciones del móvil y estando atento a los ruidos de los zombis. El jóven afirma que este proyecto se le ocurrió cuando supo de un jugador que había ganado al World of Warcraft gracias a las indicaciones de un amigo que no padecía ceguera.

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A partir de entonces pensó que se podía crear algo específico para ellos y lo está haciendo.

Antonio pretende crear dos versiones; una con el juego simple de matar zombis y otra algo más sofisticada en la que el camino constituya una aventura, y para realizarla del todo haya que ir pasando pantallas. Pero de momento solo está desarrollando la idea y todavía no ha cerrado todo el concepto de su proyecto. Piensa que solo va a registrar la parte de los zombis para que cualquiera, con el software, la base para que el móvil vibre y se escuche, se puedan crear juegos nuevos para los invidentes, algo que sin duda le honra.

Será un entretenimiento tanto para ciegos de nacimiento como para aquellos que pierden la vista repentinamente o a lo largo del tiempo, es decir, aquellos que vayan perdiendo facultades visuales, de modo que necesiten ayudarse más por el sonido que por las imágenes.

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Este tipo de inventos suponen un gran adelanto para las personas que se encuentran en inferioridad de condiciones de cara a la diversión de aquellos capaces de ver, de tal modo que pueden, hasta cierto punto, igualar esa experiencia sensorial, aunque también es cierto que si de zombis hablamos, tanto en películas como en series de televisión más de dos títulos han apostado por momentos de tensión en los que solo hemos tenido la oportunidad de escuchar, mientras el protagonista se encuentra agazapado detrás de un mueble o en un pasillo sin luz o con una luz vacilante, los amenazantes sonidos que los zombis a los que tienen que matar emiten. Y eso hace que unos y otros, ciegos y personas que ven, queden en igualdad de condiciones.