Siempre nos han recomendado realizar una copia de seguridad para cualquier trabajo, pues todo imprevisto o accidente, es capaz de eliminar toda la información que arduamente hemos recabado y trabajado durante largas horas.

Parece haberse basado en este consejo la #Universidad Estatal de Moscú, la cual, ha comenzado a almacenar el ADN del mayor número posible de las distintas especies del planeta, actuales o que han sido extinguidas en el pasado. Los expertos apuntan con sus previsiones a la conclusión de dicha tarea para dentro de tres años.

El ambicioso trabajo tendrá un coste aproximado de unos 200 millones de dólares, y se llevará a cabo mediante la congelación y almacenamiento de materia orgánica de estas especies.

Anuncios
Anuncios

Viktor Sadivnichy explicó a los medios:

“Le llamo 'Arca de Noé'. Involucrará la creación de un banco de datos con la historia de todos los seres vivos en la Tierra, incluyendo no sólo los vivos sino que también organismos desaparecidos y extintos. Este es el desafío que nos hemos presentado […] Si se lleva a cabo, este será un salto en la historia de Rusia, como la primera nación en crear una verdadera especie de Arca de Noé”.

Como muchos saben, el Arca de Noé es un relato de la Biblia hebrea, que nos cuenta cómo el patriarca Noé construyó una embarcación para salvar a su familia para, tras la caída del diluvio universal, repoblar la Tierra con su descendencia.

La iniciativa es comprable a la construcción, del Banco Mundial de Semillas de Svalbard, entre el 2007 y 2008, este se trata de una enorme despensa subterránea de semillas de miles de plantas de cultivo de todo el mundo, cerca de Longyearbyen en el archipiélago noruego de Svalbard, siendo el almacén de semillas más grande del mundo, creado para salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivos que sirven como alimento en caso de una catástrofe mundial.

Anuncios

De hecho, la NASA también trabaja actualmente en la exploración de mundos potencialmente habitables como Ceres o la terraformación de Marte. #Investigación científica