La utilización de drones ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos. Hasta no hace mucho tiempo parecían limitados a la industria militar, debido a la capacidad que tienen los mismos para realizar acciones que pondrían en claro peligro la vida del ser humano. Sin embargo, cada vez son más el número de aplicaciones en los cuales los drones nos ayudan en nuestra vida diaria y, aunque no sea directamente a nosotros, a las acciones que acometen en nuestra comunidad. De manera que, ante la carente regulación por parte de las administraciones, han surgido una serie de problemas que se han intentado atajar de la manera menos dañina posible.

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Así, desde no hace mucho tiempo, han sucedido un número de denuncias por el uso indebido de los mismos que iban enfocadas en su mayoría a denuncias por irrumpir en propiedades privadas, así como el posible daño que pueden provocar estos mismos al espacio aéreo. Con el objetivo de paliar las crecientes demandas hacia dichos elementos, la administración ha marcado que para poder "conducir" a los mismos por el espacio aéreo, es necesario disponer de una licencia de piloto (sea ésta de cualquier tipo del mismo), o pasar un curso en un centro homologado por la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea), el cual se basa en un tipo de curso similar al de la autoescuela, con una serie de clases presenciales que tienen una duración de entre 50 y 60 horas. Asimismo, han fijado como medida cautelar para evitar "espionajes" a nuestros semejantes, que dichos drones no deben separarse más de 500 metros de sus dueños y está prohibido completamente para estos realizar un vuelo a una altura superior a los 110 metros, salvo una autorización especial.

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Los mayores perjudicados por las nuevas medidas se derivan de la fotografía, ya que los drones habían creado un nuevo campo para todas aquellas personas dedicadas a dicho sector cuya gran parte de culpa se debe a la poderosa marca "GoPro". De manera que el número de ingresos por parte de fotógrafos en las academias homologadas se ha multiplicado por 50. Así, dicho sector muestra sus críticas ante dichas medidas, debido a que el curso tiene una duración de 50 a 60 horas, lo cual les quita horas de su trabajo y el precio oscila entre los mil y 6 mil euros, cantidades más que considerables.