La piratería está a la orden del día. El aumento exponencial de la influencia de este fenómeno en nuestro día a día ha provocado suspicacias en más de una organización, lo que ha traído tras de sí acciones ejemplares contra éstas. Hace no tanto conocíamos las primeras consecuencias derivadas de la nueva LPI (Ley de la Propiedad Intelectual) que llevó tras de sí el cierre de SeriesPepito, Series.ly o Rojadirecta, páginas archiconocidas por las autoridades y por todas las personas que de una manera o de otra compartían y visualizaban todo tipo de contenido en #Internet tanto actual como series y películas de hace 100 años. Aunque dichas acciones se tomaron a nivel local (España), que era el lugar de operaciones de estas páginas, el efecto se ha propagado y actualmente tenemos una nueva página que empieza a sufrir las consecuencias de un mayor control de la piratería: Piratebay.

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Así, hace poco conocíamos una sentencia por parte del tribunal sueco hacia dicha página que puede desencadenar un final de la misma.

Piratebay, resume su operador Isohunt, es una página en la cual se pueden compartir todo tipo de contenidos relacionados con el medio audiovisual, desde películas, series y similares, y tiene un funcionamiento muy parecido a SeriesPepito. De esta manera, no solo se cierne al mero hecho de compartir contenido, y es que, según define, la piratería tiene una importancia más que fundamental en el desarrollo tecnológico. Esto es debido a que las continuas pegas surgidas por parte de internet y de las personas que "gobiernan" la misma desencadenan tras de sí nuevas actitudes y nuevas maneras de hacer llegar los contenidos entre los distintos tipos de papeles que se desempeñan en internet.

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Según estiman los productores de carácter cultural, las pérdidas ocasionadas por este tipo de páginas, solo en España alcanzan los mil 326 millones de euros en 2014, aunque hay opiniones diversas que marcan que la piratería de las películas no afecta a la recaudación, produciéndose un incremento exponencial de dicha cifra desde los últimos 10 años, de manera que las cifras que barajean dichas organizaciones para el año que entra 2015, a pesar de las continuas trabas e intentos por parte de las administraciones de poner fin a compartir archivos en la red, se estiman en más de mil 500 millones.