De nuevo, el fundador de WikiLeaks se muestra crítico y tajante con la compañía a la que acusa de trabajar para el Gobierno de los Estados Unidos y cede información confidencial a las autoridades del mismo y al FBI. Ha dejado ver también la posibilidad de que juegue un papel determinante en las elecciones del 2016.

Lo hizo ayer por la tarde durante la presentación por videoconferencia (desde la embajada de Ecuador en Reino Unido, donde reside bajo asilo político desde hace más de dos años) de su nuevo libro Cuando #Google encontró a WikiLeaks, en el cual relata con detalle estas controvertidas afirmaciones sobre los supuestos tratos de favor que realiza la compañía de Larry Page y Serguéi Brin. También ha incluido una transcripción de las palabras que mantuvo con los presidentes de Google durante aquellas interminables tres horas.

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La charla tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con la colaboración del periodista Javier Gallego, entre otros. Aprovechó para comunicar su incertidumbre acerca del futuro que le deparan las próximas elecciones generales inglesas que tendrán lugar en mayo del próximo año.

Para Assange, la empresa norteamericana funciona como “un ente que no vemos, pero que desde el silencio nos vigila” (se nos puede venir a la cabeza la idea del gran hermano de 1984, la famosa novela de George Orwell). Da escalofríos leer esta afirmación, la misma que lo lleva a compararlo con la religión, la Iglesia o el mismísimo Dios.

Ha reforzado su tesis sugiriendo que se encuentra presente y posee la práctica totalidad de los datos disponibles de casi cualquier campo científico, social, económico o político, público o perteneciente a la esfera privada de los usuarios (como es el caso de los emails que supuestamente permite leer a organizaciones como el FBI).

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Además, hizo mención a la formación de Pablo Iglesias:

“España, con el auge de Podemos, que está conectado con este fenómeno, parece interesante, porque están trabajando al margen de la censura de los medios mayoritarios” #Poder #Iglesia católica