Es bien conocido por todos que el cuerpo humano es un todo. No se daña a una parte sin afectar a la totalidad del conjunto, igual que si algo beneficia a nuestro cuerpo lo beneficia en su totalidad, llegando a afectar a partes que a priori no están más predestinadas que a estar unidas. Así, la alimentación es parte de todo este conjunto que afecta o empeora nuestra situación, como podemos observar como mejora nuestra vida con el mero hecho de incluir brócoli en nuestra dieta rutinaria igual que otros tantos alimentos y, al contrario, si la deterioramos hasta determinados extremos.

De esta manera, científicos de la #Universidad de Zurich (Suiza), en colaboración con la Universidad de Frankfurt (Alemania) han ido más allá y han determinado la influencia de una acción que realizamos todos los días con nuestros smartphones, el uso de los pulgares.

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Los resultados son más que sorprendentes, ya que algo tan simple como el uso de los pulgares en nuestro smartphone, mejora la capacidad cerebral y, en particular nuestra corteza somatosensorial. Según describen los científicos descubridores de dicho avance, es algo similar a lo que sucede con los violinistas, donde influye de una manera relativamente similar, aunque no se puede extrapolar una cosa a la otra, ya que en el violín influye no únicamente el uso de nuestros pulgares, sino que además es muy importante la edad a la cual se comienza a usar el instrumento, así como el tiempo diario dedicado a dicha actividad y otra serie de variables que no influyen en el smartphone, ya que, como dato particular, en los smartphones influye el precio de los mismos y si es actual o no.

Los resultados del ensayo se obtuvieron mediante técnicas de electroencefalografía (EEG) donde se midió la capacidad cerebral mostrada por 37 personas diestras, entre los cuales se encontraban 26 con un uso relativamente continuado durante más de un año de un smartphone táctil, mientras que los 11 restantes eran usuarios cuyo uso no era de un smartphone táctil.

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Así, se demostró mediante 62 electrodos colocados a las personas examinadas, que las personas que carecían de un smartphone tenían la capacidad somatosensorial menos desarrollada. #Telefonía móvil