¿Quién hubiera dicho, que un mineral tan humilde y abundante en nuestro planeta, podría ser una de las soluciones al #Calentamiento global? Olaf Schulling, un geoquímico holandés, de la Universidad de Ultrecht, afirma tener la clave. Se trata del olivino. Según Schulling, el dióxido de carbono, retenido en la atmósfera, responsable del tan preocupante efecto invernadero, puede ser eliminado con este mineral.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), en este año, las temperaturas registradas en la superficie del planeta, han resultado ser las más elevadas desde 1880. Estas cifras tan alarmantes provocaron el nacimiento de propuestas, por parte de expertos en geoingeniería.

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Sin embargo, algunos miembros de este colectivo se mostraron escépticos al comprobar que, lo que realmente se pretendían dichas propuestas, era ocultar el monóxido de carbono en lugar de conseguir que dejara de ser emitido. Sin embargo, las investigaciones de Schulling, han dado lugar a que, científicos investigadores de la Universidad de Antwerp, en Bélgica, hayan comenzado a estudiar la efectividad del olivino en los cultivos de trigo y cebada.

Según una reciente publicación del geoquímico holandés (Schuiling, RD (2001) olivino, el mineral milagroso. Mineralógica Diario (Ucrania), vol 23, n º 06/05, p 81-83), éste mineral viene beneficiando el suelo del planeta, de forma natural, desde hace millones de años. Tal y como declara en el diario The New York Times, existe la posibilidad de acelerar el proceso de un modo artificial, esparciendo el olivino triturado que, más tarde, ayudará a que el dióxido de carbono se reduzca en gran medida.

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De este modo, el ascenso de la temperatura global, se vería reducido considerablemente. Este proceso natural se conoce como "Ingeniería geoquímica", según consta en la documentación aportada por Schuiling en 1990, en la que abre un nuevo campo para la investigación.

Para llegar a estas rotundas afirmaciones, Schuiling se dedicó durante años a explorar la minería, recorriendo los principales centros mineros de todo el mundo: Filipinas, Brasil, India, Ucrania, Rusia, Canadá y Comunidad Europea. Es por ello que el esfuerzo empleado en este proyecto, no debería caer en saco roto, aún más, si se trata de la supervivencia del planeta y como consecuencia, de la nuestra.