Sin duda alguna, el grafeno es de los materiales bidimensionales el más prometedor. Las cualidades de este supermaterial bidimensional son muchas e impresionantes. Es superconductor, doscientas veces más duro que el acero, apenas pesa 0.8 gramos por m2, su flexibilidad llega al 20%, es un 82% más eficiente que las placas solares actuales, su conductividad es 200 veces más rápida que el silicio y disipa 10 veces mejor el calor que el cobre.

Gracias a sus cualidades, la cantidad de utilidades es grandísima y de un gran impacto para la vida cotidiana, mejorando la misma, entre las que destacan ordenadores de bajo consumo y mucho más potentes, baterías que pesan menos con una larga duración, paneles solares, para construir estructuras, como blindaje, para filtrar agua, gracias a su gran densidad, y un largo etcétera.

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Ahora mismo, el grafeno esta en el laboratorio, pero está en marcha un ambicioso proyecto de la Unión Europea conectando a todos los científicos europeos que trabajan con dicho material y con un presupuesto de 1.000 millones de euros para que el grafeno dé el salto a nuestros hogares.

Parece ser que la dificultad más destacada es la producción a gran escala, aunque la investigadora del CSIC, Mar García, que es una de las más destacadas científicas de este ambicioso programa de la EU, declaró, en una entrevista concedida al PAÍS el 23 noviembre, no contemplar la posibilidad de fracasar en la producción del grafeno a gran escala. También destacó el éxito obtenido por los científicos en el pasado en proyectos tan ambiciosos como este.

En el futuro ¿Podremos ver y disfrutar de este supermaterial que trasformará a los móviles y ordenadores en aparatos tan finos como hojas de papel, revolucionando la automoción, dejando los combustibles fósiles como algo del pasado o superaviones, edificios barcos, submarinos y coches hechos con estructuras casi indestructibles, más un largo etcétera?

Esta pregunta solo la puede contestar el tiempo.

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Si queremos que la respuesta sea afirmativa, necesitamos que la sociedad se haga cargo de la necesidad de la inversión en I+D. Este proyecto ya está en marcha. Si los científicos logran el éxito podremos tener muchas más expectativas de futuro. Por mi parte, solo me queda desearles suerte, mucha mierda o que trabajen a gusto para llevar este proyecto a buen puerto.