El 15 de noviembre, a las 00:36 (UTC) los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) perdieron el contacto con la sonda Philae, que se encuentra en estos instantes sobre el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Esta pérdida de contacto marcó la entrada de la sonda en su modo inactivo por falta de baterías.

La intención original de la ESA era que la sonda funcionara con batería durante sus primeras 60 horas, y a partir de ahí que se recargara con luz solar. No obstante, después de que su aparatoso (aunque finalmente exitoso) aterrizaje el pasado 12 de noviembre lo dejara a un kilómetro del lugar en el que se tenía previsto aterrizar, le llega menos luz de la esperada, una hora y media de luz por cada día de cometa (unas 12 horas).

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Esto ha hecho que le resulte más difícil recargarse y por tanto, una vez se quedó casi sin energía, entró en modo inactivo hasta que el cometa 67P pase lo suficientemente cerca del Sol como para que Philae pueda recargar sus baterías. Hasta entonces, no se podrá establecer ningún tipo de contacto con la sonda.

No obstante, Stephan Ulamec, el Director de Aterrizaje del Centro Aeroespacial Alemán (DLR, Deutsches Zentrum für Luft- und Raumfahrt) afirma que "esta máquina ha funcionado magníficamente bajo condiciones muy duras, y podemos estar orgullosos del increíble éxito científico que ha supuesto Philae. Además, informa que "antes de perder el contacto, la sonda pudo transmitir todos los datos científicos recopilados durante la Primera Secuencia de Ciencia". Durante esta primera secuencia a la que se refiere el doctor Ulamec, Philae ha estudiado desde el campo magnético del propio cometa, su composición química, sus propiedades físicas o si hay materia orgánica en el 67P.

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Todos estos datos son de gran valor, ya que el cometa proviene del cinturón de Kuiper, una región del Sistema Solar más allá de Neptuno, similar al cinturón de asteroides que hay entre Marte y Júpiter, pero muchísimo más grande. Los cuerpos celestes que hay en el cinturón de Kuiper son mayoritariamente restos de la formación del Sistema Solar, y un análisis detallado del cometa 67P podría arrojar algo de luz sobre el tema, así como la formación de nuestro propio planeta.

A pesar de que Philae haya agotado su batería, es posible que para agosto de 2015 el cometa se acerque lo suficiente al Sol como para que la sonda pueda recargar su batería y despertar de nuevo. Aún así, Philae ya ha enviado una gran cantidad de datos científicos que nos permitirán comprender mejor el sistema en el que vivimos.