El Mundo llega a su fin pero unos intrépidos astronautas más un fantasma encuentran la manera de evacuar a la humanidad a otro nuevo hogar. Como película no voy a discutir su calidad, pero si he de mostrar mi desacuerdo con su desenlace. Llegará un día en que este planeta será inhabitable, no sólo para los humanos sino para ninguna especie biológica. El Sol, que nos da la vida, aumenta poco a poco su radiación y llegara el día en que la Tierra pasará a tener un ambiente parecido al de Venus. Pero cuando esto suceda, la humanidad hará miles de millones de años que se habrá extinguido, así que nos ha de preocupar más la extinción que no la inhabitabilidad del planeta.
En estos momentos la humanidad está destruyendo la Tierra a tal velocidad, que parece que haga una carrera. A este ritmo la única incógnita por solucionar no es la inminente extinción, sino qué nos extinguirá: el clima, la sobrepoblación, el agotamiento de recursos… Pero tanto gobiernos, que se caracterizan por la tibieza en estos menesteres, como empresas, que todo les parece poco, sólo hacen que aumentar la destrucción. La voracidad de la actual sociedad está poniendo a nuestra especie al límite. He dicho especie, ni planeta, ni vida. Tanto una como otra seguirá independientemente de nuestra desaparición. 
Aquí no nos jugamos el futuro del planeta sino nuestro futuro viviendo en este planeta. Y la mala noticia es que si no tenemos futuro en este, no hay otro sitio donde ir. Los planetas del Sistema Solar no son habitables ni en bases artificiales, a menos que estas sean como la estación espacial, abastecidas desde la Tierra. Por otra parte, hemos de recordar que a duras penas podemos poner algunas personas en órbita, siendo aún la Luna un destino sin muchas garantías de éxito.
Aunque tuviéramos la tecnología para ir a cualquier otro planeta por lejos que fuera, encontrar un planeta donde poder vivir sería imposible. De hecho, nosotros no podríamos ni sobrevivir si nos mandaran al Cretáceo Terrestre. De entrada el fondo bacteriológico con el que interaccionamos y es el que nos hace vivir no existiría, lo que significa que moriríamos irremediablemente. Con nosotros ha de viajar nuestro entorno ecológico, siendo este uno de los aspectos que se estudian en la estación espacial, donde los mismos astronautas hacen de cobayas.
Solo tenemos un planeta donde vivir. Y la más que presumible colonización del espacio estará acompañada por la colonización de nuestras bacterias, nuestras plantas y algún que otro animal. Y no quiero ni pensar el día en que contactemos con biología extraterrestre. En este sentido las cuarentenas que soportan los astronautas al volver, son para evitar que un microbio alienígena pudiera entrar e interaccionar con la vida de este planeta, lo cual la alteraría con resultados totalmente inesperados. Nada me haría más feliz que encontrar vida en otros mundos y vida inteligente, pero mejor hablar por radio.  


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