Whatsapp había abierto una polémica entre sus usuarios que, la verdad, tenía poco de polémica. La mayor parte de los usuarios estaban en contra de una "mejora" de la aplicación que permitía a los usuarios saber cuándo habían sido sus mensajes leídos por el receptor de los mismo, gracias a una tercera fase de comprobación del proceso de envío del mensaje que ahora incluiría la lectura del receptor.

Antes la información que Whatsapp ofrecía sobre el proceso era la siguiente:

- Check Individual Verde. El mensaje ha sido subido al sistema, en el momento en el que sea posible el envío al receptor este recibirá dicho mensaje.

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Teóricamente ahora ya no importa si sigues conectado a Internet ya que la persona lo recibirá aunque tu desconectes en ese momento de la aplicación.

- Doble Check Verde. La persona lo ha recibido el mensaje, dicho mensaje ya se refleja en su móvil y en cualquier momento podría leerlo. En este punto el mensaje podría ser leído inmediatamente o por el contrario pasar horas hasta su lectura, ya que el móvil podría estar conectado a Internet pero sin que nadie lo mire.

Esto hacía que no pudieras estar seguro de si el receptor había leído tu mensaje y por tanto las personas podían educadamente ignorar el mensaje y no ofender a su receptor, que podía aceptar una simple disculpa por no haber leído el mensaje al no tener pruebas de que había sido leído o no aceptarla, pero al menos no tenía nada que probase lo contrario.

Hace poco tiempo Whatsapp decidió sacar el "Doble Check Azul", que indicaba cuando el mensaje había sido leído.

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En principio parecía una buena idea, pero no fue así. De pronto no existía la posibilidad de ser cordiales con quienes no te apetecía hablar, ya que automáticamente se le indicaba a la otra persona que estaba siendo claramente ignorada. Esto rompía con el propio espíritu de la mensajería instantánea al destruir el contrato social implícito.

Algo que caracteriza al 99%, creo que el 100% pero no conozco todas las aplicaciones, de las interacciones sociales a través del móvil tienen un denominador común, pueden ser evitadas por el receptor sin verse obligado de manera automática a mostrar a su interlocutor que está siendo ignorado deliberadamente. El teléfono se puede no descolgar y alegar que no se oyó, ya que vemos el número previamente, por poner un ejemplo. Esto es algo capital, ya que llevamos el móvil encima y necesitamos poder evitar una conversación sin por ello entrar en conflicto o acabaremos desechándolo por ser una presión social continua. Hacer que esto no sea posible es pervertir uno de los pilares del negocio de la mensajería instantánea.

Ahora la compañía ha decidido cambiar de parecer a la vista de los problemas que propone la idea, pero por ahora solo para Android. Veremos lo que tardan con los demás sistemas. #Telefonía móvil