Ahora diréis; ¿Ya estamos con los plagios? Pues sinceramente tengo que decir que no. Simplemente he cogido este título, que proviene de la película que protagoniza Will Smith "Yo, robot", para usarlo como referencia a lo que voy a decir. Y también diréis; ¿Qué tiene que ver el título de una película con lo que vas a decir? Ya os digo que mucho, y ahí va. Hace un tiempo, al despertarme, me paré a pensar en cómo era mi vida, mis amigos, mi novia y mi familia y, bueno, no conseguí sacar muchas conclusiones. No conseguí sacar conclusiones porque al segundo de tener en mente todo lo que he mencionado antes, algo hizo que cambiara el chip. Ese algo era una vibración, no penséis mal.

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Esta vibración venia del amplificador de mi guitarra. Era mi móvil, ese gran aparato electrónico que nos sigue en nuestro día a día. Solamente eran las 6:30 de la mañana aproximadamente, pero yo veía la necesidad de encender el móvil y ver todas las notificaciones. Es más, ahora mismo, mientras hago este pequeño texto, estoy con el móvil a mi lado. Bueno, continuando con lo que estaba contando, luego me fui hacia el metro y una vez llegué a la parada observé que no era el único al que le vibraba el móvil. Al entrar al metro eché un vistazo a mi alrededor y como no, había un alto porcentaje usando este dispositivo. Lo mejor en estas situaciones es ponerse uno los auriculares y hacerse el "sueco". Aun así están también tus dos ojos, que quieras o no observan lo que tienes a tu alrededor. Y desgraciadamente se escuchan más los sonidos de notificación del móvil que tu propia voz o la de tu amigo, más que nada porque ni tú hablas ni tu amigo tampoco.

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Al bajar del metro y salir a la calle vi varias escenas similares. ¿A que no adivináis lo que podía ser? Efectivamente, gente con el móvil a medio metro de su rostro. Cuando llegué a clase la escena no variaba mucho, prácticamente era idéntica. Lo que me sorprendió era que el mismo profesor o profesora, que impartía la clase en ese momento, tuviese encima de su mesa el móvil, bien para "ver la hora" o simplemente por tenerlo ahí. Al regresar a mi casa, para no ser repetitivo, la cosa era calcada y ya no os cuento más porque os lo imagináis. Por la tarde, en mi descanso, tuve otro momento de reflexión y saqué varias conclusiones de ese día. Entre otras, una de las más importantes y por la que este texto lleva ese título, era que parecemos que estamos programados simétricamente y ordenadamente. Ya no se aprecia una comunicación verbal o gesticular, todo lo contrario. Parece que nuestra rutina sea siempre la misma, parece que seamos unos simples robots. En ese parecemos, desgraciadamente, me incluyo yo. Ese "Yo, robot". #Redes Sociales