Una presa cercana a Doñana, Huelva, se rompe el 25 de abril de 1998. Tras esta catástrofe, se cruzan acusaciones de culpabilidad entre el Gobierno y la Junta de Andalucía. De esta forma, las denuncias pasan al ámbito mediático, en el cual se comenzará una crisis informática, que más tarde encabezará el gabinete de prensa del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). 

En la madrugada del sábado 25 de abril de 1998 se rompe una presa que retiene con metales pesados, lodos contaminantes producidos por la empresa Boliden Apirsa. El lugar del desastre se encuentra en las minas de Aznalcóllar, a 60 kilómetros del Parque Nacional de Doñana.

Sin embargo, cinco días antes del suceso, la empresa Geocisa, constructora de la presa, envió un informe a la Consejería de Industria de Andalucía, en el cual se comunicaba el pésimo estado en el que estaban los cuatros sensores de movimiento del muro de esta. A pesar de esta información, no se arregló, ni tampoco la empresa sueca frenó su producción. Por consiguiente, se continuó llenando la balsa hasta que la pared de la presa reventó.

Todo esto derivó en declaraciones entre el Ministerio de Medio Ambiente, perteneciente al Partido Popular, y la Consejería homóloga de la Junta de Andalucía, del Partido Socialista, que en vez de afrontar sus respectivas culpas, se acusaban mutuamente sobre lo sucedido. En los días siguientes del incidente, muchos políticos se acercaron a Doñana para dar su apoyo a uno u otro partido. Ahora, la táctica se movió a los medios de comunicación en los cuales se expusieron los argumentos de cada posición respecto a lo acontecido.

No obstante, el CSIC se hizo con el control cobrando absoluto protagonismo en los medios de comunicación. Se formó un grupo de expertos formado por 17 doctores encabezados por el presidente del CSIC, quien se encomendó el papel de portavoz. Casi ninguno de los miembros de tal selecto conjunto eran especialistas en el caso Doñana.

El CSIC elaboró su propia estrategia. Poco a poco iban dosificando los datos negativos con la intención de hacer creer a la opinión pública de que era un problema resoluble para la ciencia española. Por lo que todos los comunicados de este centro eran meramente positivos. Además, desde un principio se tenía en mente consolidar la imagen corporativa a través de aparecer en todos los medios de comunicación del país.

De forma clara, es observable la gran influencia y dependencia que tienen los medios de comunicación de España hacia los de gabinetes de prensa. Según el periodista Carlos Elías los gabinetes de prensa representan en la actualidad uno de los mayores peligros contra la libertad de información, pero como facilitan el duro trabajo diario del periodista, éstos no sólo no los critican sino que, además, los utilizan y los elogian.