Conforme va pasando el tiempo y las tecnologías avanzan, cambia nuestra visión del mundo, y nuestra forma de afrontar el día a día. Ha cambiado nuestra rutina, ahora en vez de asomarnos a la ventana, nada mas levantarnos, para ver que tiempo hace, lo primero que hacemos es mirar el móvil para ver la multitud de WhatsApp que ayer no leímos.


La vida es así, y hay que acoplarse a lo nuevo, supongo que para nuestro mayores la llegada de la televisión, fue para ellos un cambio drástico y moderno en su época.


El problema se haya cuando a estas novedades se adaptan también los mas pequeños. Hoy en día los #Niños así como los jóvenes no se ven atraídos por lo juguetes que les toca para su edad, ya no quieren muñecas o muñecas, ahora los "reyes magos" vienen cargados de consolas, play stations, portátiles para los que ya están madurando y maquetas de portátiles para los niños que no quieren ser niños. Y para que hablar del núcleo del problema, el teléfono móvil, un caramelo tan dulce como deseado para ellos, que los padres acceden a regalar sin conocer que a mas temprana edad, mas problemas les van acarrear en su vida, además de los peligros a los que se exponen si no conocen las consecuencias de un mal uso.


El riesgo comienza en el uso inadecuado así como temprano de los smartphones, por parte de adolescentes y preadolescentes. Masip y Fernández coinciden en «la compra del terminal se produce por varios motivos: como premio ('si apruebas el curso te lo compro'), debido a la presión social ( 'todos mis amigos lo tienen menos yo') y por tranquilidad paterna ('así podemos tenerlo localizado')».


Opinan que es ilícito e insano que niños entre ocho y doce años sean portadores de un móvil. A esta edad no es necesaria, el móvil debería ser una vía de comunicación para contactar con ellos en sus primeras salidas, no para fin de su disfrute. «Los padres no tienen ni idea del daño potencial que supone darle un móvil a sus hijos demasiado pronto. Si la tuvieran, seguro que no se lo regalaban con tanta facilidad, porque crea una adicción psicológica. Aunque aún no esté homologada, algún día lo estará».


Los expertos recomiendan que el gobierno imponga una asignatura sobre el uso de las nuevas tecnologías y que la utilización se realice a partir de los 16 años, ya que antes de esta edad, además de su innecesaridad, son múltiples desventajas a que aportan como la falte de sueño, cambios de humor por la falta del móvil, es decir una dependencia que lleva a la adicción, un carácter nervioso y ansioso que culmina en una agresividad severa.


El acostumbrase a la comunicación vía móvil, a través de una pantalla, y decrecer la interacción social face by face, conllevará a que no tendrán habilidades de socialización y se convertirán en unos cobardes ante la vida real.


Además de falta de habilidad social, la carencia del lenguaje invadirá su vida. Cada vez es mas común economizar a la hora de escribir esto va ligado además a la hora de expresarse oralmente. Paloma Tejeda, psicóloga logopeda añade «a veces comprueban en las aulas menor riqueza en la expresión oral y escrita». No sabemos las consecuencias que acarreará esto a largo plazo, aunque podemos imaginarlo, pero hoy en día la expresión es paupérrimo, casi coloquial, hay que educarles a conocer los diferentes registros, ya deben diferenciar una conversación entre amigos que entre padres.


Otro problema que conlleva este tema, es la brecha digital generacional, aunque los padres sean conocedores de las nuevas tecnologías por que forman parte de ellas, hay muchas aplicaciones las cuales desconocen que tienen muchos peligros y de las que sus hijos son totalmente conocedores.

Las señas de que algo esta pasando es mas que evidente: «cambios negativos en el rendimiento escolar, aislamiento familiar y social, cambios en el estado de ánimo, quejas o somatizaciones antes de acudir al instituto...».