Hace días que salió al mercado el ansiado y esperado nuevo retoño del gigante tecnológico #Apple, el #Iphone 6. Todo lleno de parafernalia, inmensas colas de espera para poder ser el primero en poseer tan preciado tesoro al desorbitado precio cercano a los 800 euros, que en mi humilde opinión y con la que está cayendo en nuestro país, me parece un auténtico disparate pagar esa cantidad con la que muchas familias vivirían un mes entero, por un aparato sea cual sea.

Lo primero que salió en los medios de todo el mundo fue el inocente primer comprador del susodicho terminal que en unos segundos pudo pasar de ser envidiado a convertirse en el hazmerreír mundial, pues los nervios le jugaron una mala pasada y delante de las cámaras se le escurrió el terminal y estuvo a un suspiro de convertirse en el IPhone con las vida más corta jamás creado.

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Pero ahí no queda la cosa, pues tras ser un excelente éxito de ventas, comienzan las primeras quejas y reclamaciones de usuarios pues el omnipotente iPhone 6, ¡eureka!, tras su uso o su alojamiento en bolsillos además de todas sus características es curvo.

Precisamente mi sobrina de quince años el otro día en una comida familiar me decía que quería el iPhone curvo y me entró la risa, seguramente creía que Apple estaba utilizando la tecnología de los últimos televisores. Y ante esta enorme metedura de pata no hago más que preguntarme cómo puede ser posible que una empresa con el poder financiero de que dispone, los ingenieros que imagino que tiene en plantilla, el departamento de I+D que supongo que posee, puede cometer este error mayúsculo y lanzar al mercado un producto a todas luces defectuoso.

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Imagino que seguramente Steve Jobs si se levantara de su tumba se escandalizaría de tal manera que con seguridad rodarían cabezas. Pero bueno, a lo largo de la carrera tecnológica han habido múltiples fiascos o si no recordemos mencionando al otro gigante, Microsoft, cuando sacó al mercado la patata caliente de Windows Me. Por todo ello yo jamás confío en el criterio de nadie sino en el mío propio, así que sigo con mi Blackberry de siempre y el Windows 7 en el portátil. #Telefonía móvil