A principio de año, fue novedad la creación de un programa de computadora capaz de detectar hasta 21 emociones distintas. Pero al parecer, los experimentos tecnológicos en el campo de la inteligencia emocional no se detuvieron desde entonces.

El antecedente que se conoció en abril del corriente año, fue el resultado de un equipo de investigadores de la Universidad de Ohio. El mismo consistió en el análisis comparativo de unas cinco mil imágenes registradas al solicitarles a los colaboradores del proyecto que ilustraran con la gestualidad de sus rostros determinadas situaciones (por ejemplo, "usted recibió una sorpresiva y agradable noticia).

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Al cruzar los datos visuales, se llegó a la conclusión de que había coincidencia en 21 emociones. Según señalaron los expertos, se trataba de un proyecto que permitiría a futuro ser implementado para la detección de problemas emocionales como el autismo.

Los avances. En el último tiempo, dos propuestas se dieron a conocer, y ambas abordan el tema de la tecnología aplicada a la inteligencia emocional. La primera de ellas, surge de la industria del juguete y se trata de una especie de dispositivo-vincha que, mediante distintos tipos de luces, puede indicar el estado emocional (tres en total: calmado, dudoso o tenso) de quien lo lleve colocado en su cabeza. Ideado por una empresa japonesa, el juguete "Escáner de Mente" se activa con el pulso de la persona, tal como un detector de mentiras.

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Por último, lo más novedoso del mercado será el teclado detector de emociones. Un grupo de expertos se encuentran trabajando en este proyecto que promete identificar los estados emocionales en que las personas escriben. La metodología para el registro consistió en solicitar muestras de escrituras para luego someterlas a un minucioso análisis en función de la presión ejercida sobre las teclas. Hasta ahora, según reveló la publicación Sciencie, se identificaron siete emociones entre las que se hallan el miedo, la tristeza y el disgusto, aunque fue el estado de alegría el de mayor precisión.

Prontamente, de continuar en esta línea, no necesitaremos más que sentarnos frente a un ordenador para saber cómo es que nos sentimos. Basta de confusión, una computadora leerá tu mente y te dirá qué sientes.