Lo que hace un tiempo atrás resultaba entretenido, puede dejar de serlo en un abrir y cerrar de ojos. El público consumidor tiene la virtud de caer en el aburrimiento con facilidad, por ello, quienes se encarguen del arduo trabajo de mantener "clientes", deben reinventarse día a día para que el reloj no dé nunca las doce campanadas y el encantamiento se termine. Algo parecido sucede con algunas #Redes Sociales, que en su origen no eran más que espacios para la dispersión. Pero con el incremento de usuarios, era lógico que se ocuparan los intersticios con otros fines. Así llegó la publicidad, cuya función en algunas -léase muchas -plataformas sociales parece ser más un castigo que otra cosa.

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Pero ahora, una nueva promesa asoma entre tantas opciones: Ello, la red social que promete ser "simple, hermosa y sin publicidad".

Apenas se ha lanzado su versión beta (de prueba) y la lista de solicitudes ha crecido exponencialmente. No obstante, Ello no permite -al menos por ahora-apuntarse libremente, pues es necesario contar con una invitación de un miembro de la red, o pedir en su web que te "abran sus puertas". Tal vez, este modus operandi, no sea más que una estrategia de marketing, pues es sabido que lo prohibido (en este caso, restringido), tiene un sabor más delicioso.

Su impronta. Si bien para ser integrante de Ello hay que ser invitado/aceptado, el sitio permite a los interesados darse una vuelta por allí para ver de qué se trata, y claro, tentarlo.

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Sin colores estridentes, de líneas básicas y formato despojado, la red social tiene como logotipo una cara sonriente en color negro, sin más identificación que su boca. Diseñada por artistas y diseñadores, Ello pone en su página de inicio un manifiesto en el que en se desliza un tono de advertencia para dar paso a sus intenciones, así es que el texto termina diciendo: "creemos que una red social puede ser una herramienta para el empoderamiento. No es una herramienta para engañar (…) sino un lugar para conectarse y celebrar la vida. Usted no es un producto".

Ello está en su fase de prueba, es decir, seduciendo a las personas que consideran vulnerada su privacidad a través de las redes sociales más tradicionales. Habrá que esperar a ver si el anonimato triunfa sobre unos cuantos egos.