Dicen que tener el congreso de móviles tiene sus ventajas (obviamente para los hoteleros y burdeles), en cambio para el resto suele ser un inconveniente. Quien ha de ir a Barcelona esos días sabe el follón que se forma; y la verdad, excepto los que viven de estos eventos y los políticos que no se pierden ninguna oportunidad para salir en una foto, el resto no ganan absolutamente nada. Pero claro ¿Cómo puede la capital del móvil no tener cobertura 4G? así que el ministro del coeficiente corporativo llego a un acuerdo con las operadoras, léase los exministros y otros ex altos funcionarios que viven en Movistar (Telefónica), que el 1 de enero de 2015 dispondrían del ancho de banda para poder implementar el 4G; e incluso se comprometió ante Europa. Como más ancho de banda no existía decidió expropiar el de las televisiones; damnificando tanto cadenas como telespectadores.

El origen del problema. La radiofrecuencia es un bien escaso. Aunque podríamos llegar a dividir infinitesimalmente las frecuencias, gracias a mejorar la tecnología, y esto nos daría infinitas frecuencias con que transmitir; la información es proporcional a la frecuencia y a la anchura (intervalo de frecuencias en que se transmite); en consecuencia hacer cada vez rangos más pequeños es contraproducente. De hecho 4G es multiplicar por dos la información que transmitía 3G, obligando no ha duplicar la anchura de las bandas (una mejor tecnología da una menor perdida de información por ruido) pero sí a ampliarlas.

Por otro lado la entrada de la TDT ya fue una solución para ampliar la banda de frecuencias para móviles. Cuando se establecieron las frecuencias para #Televisión no existían los móviles así que les dieron un rango alto en la zona de más frecuencia porque había de llevar mayor cantidad de información. La aparición del móvil se le suma el poder generar ondas controlables en microondas, regalando a los móviles este nuevo recurso radioeléctrico. En origen los móviles no llevaban más información que la de un Walky-Talky que se mueve en bandas muy bajas, pero al ir avanzando la tecnología móvil las necesidades de datos aumenten, comiéndose la banda asignada.

Aunque realmente lo que se ha comido la espectacular banda que disponía la #Telefonía móvil es la necesidad de canales individualizados. Un montón de televisores pueden ver el mismo canal, y encima no necesitan canal de devolución. Los móviles necesitan un canal de ida y otro de respuesta. Para solucionar esto durante la época que solo se transmitía voz o datos a través de modem, se multiplexaba la banda con dos técnicas: multiplexar en tramos temporales ocupando cada teléfono pequeñas ventanas repartidas regularmente pero con suficiente densidad para que nuestros oídos no lo notaran, y usar la información de una como señal portadora de otra que iría a más frecuencia (si oyes mal o te oyen mal es porqué estas en una portadora de portadora de portadora…). Pero la época de la voz a casi desaparecido, y ahora la transmisión de datos en cantidad y velocidad es lo que importa.

Matar la TV. Supongo que más de uno piensa que al nivel a que ha llegado sería lo más sensato. Es cierto que las televisiones generalistas están inundadas de programas llamados telebasura porque dan audiencia. Continúan teniendo noticiarios pero poco a poco se siguen cada vez más desde los portales en #Internet de estas cadenas. Del mismo modo los canales temáticos también pierden audiencia frente a la multitud de portales, algunos pertenecientes al mismo grupo que el canal temático, que ofrecen todo tipo de contenidos televisivos en internet. Indiscutiblemente el futuro de la televisión pasa por internet y aún más a medida que se impongan las SmartTV que permiten incluso interaccionar con los programas que estás viendo.

Pero lo que no tiene lógica es que de golpe y porrazo se decida reducir el espacio radioeléctrico de las televisiones. Las concesiones administrativas se han de respetar en un estado de derecho, y no se pueden reubicar o cerrar canales (como paso con los de la sexta) simplemente porque hoy crees que esto te favorecerá. Aunque la TV se esté yendo en retirada, no todo el mundo tiene televisión por internet o una SmartTV. A parte la mayoría de gente que aún ve televisión es gente mayor que tiene en la Televisión mayor distracción.

Aunque lo peor no está en que a final de año es totalmente imposible que los técnicos de antenas consigan resintonizar las antenas, incluso contratando personal (seguramente esperan que entre esto y la campaña de navidad disminuya el paro a final de año y meterse una medalla); alguien habrá de pagar esta resintonización que así de entrada la han de avanzar los usuarios. Se han prometido ayudas, es decir la pagamos igual pero una parte a través de los impuestos.

Hace una década se nos vendió la TDT como la solución definitiva y necesaria para evitar este tipo de problemas. No ha pasado ni diez años y volvemos a las andadas. Seguramente de la anterior experiencia alguien hizo el agosto, hoy seguramente algún amigo del ministerio se vuelve a frotar las manos. Definitivamente la TDT es una estafa