Cuando parece que las dos grandes potencias que son China y Estados Unidos, ven la necesidad urgente de bajar las emisiones de CO2 ante el reto climático que nos vienen encima; las petroleras se enzarzan en una carrera loca por abrir más i más pozos. Parece un contrasentido si no fuera por la lógica del capitalismo. Toda empresa ha de crecer para sobrevivir, no importa los beneficios que se tengan hoy, lo importante es aumentar estos a costa de lo que sea. En este contexto si una petrolera quiere aumentar sus beneficios necesita vender más petróleo y en consecuencia aumentar su producción.

Hasta hace poco el petróleo se extraía de una forma muy simple: se hacía un pozo lo suficientemente profundo, y así llegar a capas que habían apresado petróleo y que la abertura del pozo liberaba. Así que solo era necesario ir recogiendo el petróleo que de forma natural ascendía. En comparación con el carbón este era un recurso barato de extraer y por eso se impuso, a parte del hecho que es mucho más manipulable. Lo mismo podemos decir del gas natural. Pero aunque el petróleo o el mismo gas natural son mucho más abundantes que el carbón, a la hora de la verdad la cantidad de bolsas que gracias a la presión geológica el petróleo fluya, es realmente muy pequeña comparada a la cantidad de capas y estratos que disponen de petróleo y gas capturados.

Pero la tecnología salió en ayuda de los extractores de petróleo. Ya en Estados Unidos la poca profundidad de las bolsas tejanas obligaron a inyectar aire en estas para aumentar la presión y poder extraer. Algo parecido es el Fracking, salvo que las presiones son muy superiores y se usa agua. A parte del consumo de energía importante necesario para poder extraer petróleo o gas por este método, hemos de añadir muchos otros inconvenientes. El primero es la excesiva merma, del orden del 30% de gas o petróleo mezclado con todo tipo de productos (algunos extremadamente nocivos y contaminantes), la cual es quemada directamente a la atmósfera. El segundo es que destrozan las capas internas del suelo, tanto la que desmenuzan para obtener el producto, como fisuras y fallas que se producen en las capas adyacentes; el resultado son temblores de tierra que puede producir el proceso de rotura o simplemente la liberación de tensiones, y la rotura de las capas freáticas vaciando pozos o simplemente contaminándolos del hidrocarburo que se fuga por las fallas y brechas.

Estas nuevas técnicas ha abierto la posibilidad de extraer petróleo en muchos lugares del mundo. España en los inicios de la explotación del petróleo era candidata a poseer buenos yacimientos; pero todos sabemos que siempre lo hemos tenido que importar. El motivo no era no tenerlo sino que su extracción no era directa como en Oriente Medio. Hoy con REPSOL habiendo perdido la posibilidad de explotar TAR (Petróleo de Turba) en Argentina busca nuevos yacimientos en España aprovechando las nuevas técnicas. Obviamente no se lanzará al Fracking o al Shale (otra técnica de extracción parecida para grandes profundidades), porque estas son técnicas de pequeña explotación. Lo que quiere explotar es la extracción marítima de gran profundidad, donde hay si hay yacimientos convencionales pero que su gran profundidad, bajo el agua y tierra, hace necesaria utilizar una gran tecnología.

Hoy REPSOL ha pedido hacer prospecciones en todo el litoral español. A parte de Canarias y Baleares ya está en estudio la Costa del Sol. Poco a poco irán saliendo nuevas peticiones de prospecciones. La prospección no es tan grave como extraer aunque tiene inconvenientes tanto para la fauna, sobretodo los cetáceos al usar sonares ultrasónicos, como para la geología.

Y la pregunta es ¿Esto en conjunto hará más ricos a los españoles? Si estuviéramos en mitad del siglo XX los accionistas de REPSOL y la gente que tenga negocios que se puedan relacionar con la extracción Sí; el resto No pero seguramente la actual crisis no sería tan severa en esas zonas donde les ha tocado la lotería del petróleo. Pero hoy nadie va a salir beneficiado. Hoy el reto climático nos obliga a reducir las emisiones de CO2 lo cual implica una caída en el consumo de hidrocarburos; por otra parte la crisis económica ha reducido el consumo de petróleo que no baja de precios porque este está siendo comprado a futuros a cinco o más años vista, manteniendo el precio artificialmente. Otro aspecto que hasta hoy no se tenía en cuenta es la irrupción de los hidrocarburos provenientes de fuentes no convencionales que cada vez es más importante su volumen. En definitiva tarde o temprano la burbuja del combustible fósil: carbón, petróleo y gas (Carbon Bubble) va a estallar llevándose por delante las petroleras. #Islas Canarias

Una especie de miopía invade las cancillerías mundiales. Por una parte hemos de reducir las emisiones de CO2 y por otra subvencionamos la extracción de petróleo. Como sucede cada vez que hay una incongruencia esta acaba reventando por algún lado. España puede que consiga ser productor de petróleo pero esto seguramente no servirá para nada.