Los grandes inventos no son más que promesas de solución -hechas a uno mismo, a la gente, al estado, a la ciencia -que han encontrado su modo de materializarse y así cumplirse. En este sentido, a veces la búsqueda de la cura para una enfermedad, puede estar más cerca si se acortan otros caminos o, si se "materializan algunas de las promesas". Este es el caso de la malaria, que parece haber encontrado otra forma más simple de diagnóstico.

La creación estuvo en manos de un grupo de bioingenieros de Singapur, entre ellos Jongyoon Han. El proyecto, que aún está en fase de prueba, trae consigo al menos dos ventajas respecto de los métodos de diagnóstico convencionales, es decir, en laboratorio.

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Una de ellas es la dimensión reducida del equipo de detección que lo hace fácilmente transportable a cualquier lugar, sea o no remoto. La otra virtud, es que a diferencia del examen realizado mediante microscopio, no requiere de personal calificado y experto en la materia.

De este modo, la posibilidad de trasladar el equipo de diagnóstico a las zonas de posible infección disminuiría considerablemente los índices de mortalidad, puesto que existiría la posibilidad de tratar los casos de malaria antes de que su estado sea irreversible.

El examen. Según explicaron en la última edición de la revista Nature Medicine, el análisis es rápido y muy simple: se realiza una pequeña extracción de sangre -que no sería más que una gota - y luego de unos minutos, se procede a la detección de la presencia o no del parásito que provoca la malaria a través de una técnica llamada relaxometría magnética.

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La malaria, en síntesis. También llamada paludismo, este mal es generado por un parásito - plasmodium -transmitido por la picadura del mosquito hembra. Entre los síntomas, aparece fiebre y escalofríos, náuseas y dolores generales en el cuerpo, y en casos graves sin tratamiento adecuado, puede provocar falla en los riñones o el hígado, y estado de coma. Actualmente, se la considera una enfermedad endémica de algunos países y zonas con altos índices de pobreza como regiones de África y Sudamérica. Las estadísticas señalan que la malaria provoca hasta 2,7 millones de muertes anuales. Es por ello que la puesta en escena de una prueba de diagnóstico más simple, implicará una menor casuística a nivel mundial y un mejor control sanitario y estadístico.

El ingeniero responsable, Han, señala que todavía quedan cuestiones por resolver para su óptimo funcionamiento, pero sin lugar a dudas, falta muy poco para que otro invento materialice nuevas esperanzas de vida. #Investigación científica