Todas las semanas, los medios de comunicación dedican un espacio a un caso de venganza virtual que se destaca de otros de similares características por lo incisivo, cruel y morboso. Despecho amoroso, infidelidades descubiertas, amistades traicionadas, son los móviles más comunes que desencadenan en la búsqueda de una satisfacción virtual y pública por parte del afectado.

Si bien la compensación moral tiene sus orígenes en los antiguos duelos en los que debía pagarse la falta con la propia vida -aunque quien exigía el enmiendo también se viera expuesto a perderla-, actualmente, es asombroso cómo proliferan en la web los casos de venganza virtual, sobre todo de situaciones vinculadas a un engaño amoroso.

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El modus operandi

Cuando recién explotaron las redes sociales, rápidamente las venganzas adoptaron la dinámica y comenzaron a aparecer perfiles falsos o imágenes compartidas con la intención real de perjudicar a personas acusándolas de ladronas, infieles, violadoras, y un sinnúmero de calificativos que no dejaban lugar a dudas a su condición humana. Luego, las redes sociales atendieron a esta situación legal y ajustaron la normativa. Sin embargo, lo que para unos es el peor de los agravios, para otros se transformó en un negocio. Al mismo tiempo que las personas buscaban la vendetta, se crearon sitios web que lo posibilitaban de forma fácil. La web myex.com, por ejemplo, permite colgar fotos de personas y realizar comentarios agraviantes como un modo de "denuncia". Además cuenta con el servicio adicional de permitir esconder la identidad del denunciante por la módica suma de 400 dólares.

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Por lo general, la venganza amorosa está asociada a la divulgación de material íntimo como fotos y videos. No obstante, si se trata de otros casos como presuntas estafas o traiciones, el resarcimiento puede llegar con la confesión pública a través de redes sociales o correos masivos donde se expone con detalles el "error" del implicado.

Justicia social. Aunque para parte del público pueda resultar jocoso, para el afectado esto suele transformarse en un grave problema. Los juzgados están llenos de casos de personas que han sido difamadas, que perdieron su trabajo y que incluso no pueden conseguir un puesto laboral porque encontrarse todavía dentro de los buscadores como un "estafador". En Argentina, por ejemplo, se registran treinta casos promedio al mes de este tipo. Las consecuencias de una venganza virtual, que además puede transformarse en viral, llegan a ser gravísimas. Con intenciones de conseguir una justicia pública social, sea o no real lo que se denuncia, el perjuicio ocasionado puede ser irreversible. La venganza virtual puede ser considerada un delito desde el punto de vista legal puesto que la gran mayoría de las veces, viene de la mano de amenazas y extorsiones. La situación es tan preocupante que en muchos países comenzaron a revisar la legislación vigente con el objetivo de contemplar los casos de venganza virtual. #Internet