Si dijéramos que un niño de 12 años, que sufría de cáncer en su columna vertebral fue operado, no sería noticia pues son muchos los casos a nivel mundial que, lamentablemente, se enfrentan a esta lucha. Sin embargo, si decimos que la intervención quirúrgica consistió en reemplazar la pieza ósea afectada por un tumor maligno por una réplica hecha con la tecnología de impresión 3D, estamos ante una excelente novedad.

Efectivamente, el implante tuvo lugar en China y la fabricación de la vértebra artificial estuvo a cargo de científicos de la Universidad de Pekín. La pieza sustituta se construyó con titanio a través de una impresión en tres dimensiones que permitió copiar los patrones del paciente.

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Como se trata de una prótesis "hecha a medida y semejanza" de su receptor, los médicos no tuvieron que colocar tornillos para su agarre, sino que realizaron poros en la vértebra de titanio para que la masa ósea del niño pueda crecer en su interior y así fijarla a su columna.

La posibilidad de imprimir cualquier objeto en 3D -desde un utensilio casero, hasta una prótesis - de forma rápida e idéntica a las "necesidades del consumidor", provee además otros beneficios, entre ellos, el bajo costo. Otra virtud de este recurso es su implicancia en la ciencia y la salud. Situaciones que antes eran irreversibles o tenían poca probabilidad de sanación, ahora pueden encontrar una salida al "imprimir su cura".

Otros usos. La impresión 3D comenzó a cambiar el rumbo de la historia de forma acelerada.

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En 2012 recién se iniciaban las primeras experiencias en el hombre vinculadas a su salud. Mientras, otros campos del saber también hacían sus intentos por incorporar las ventajas de la impresión 3D. Así, a principios de 2014 nos anoticiamos de que en China, se habían construido casas con este sistema. Por si esto fuera poco, la novedad consistía en que la empresa constructora había edificado un pequeño complejo habitacional de diez casas en tan solo 24 horas. Similares proyectos siguieron experimentando en California y Ámsterdam.

Artistas, diseñadores, arquitectos, médicos, en todos los ámbitos ya se hacen pruebas con la impresión 3D. Sin lugar a dudas, el reciente caso del niño chino que salvó su vida por una impresión de este tipo, no deja margen a las dudas sobre las incumbencias de la tecnología en la medicina. Con este panorama alentador, pronto estarán disponibles para probar los prototipos de órganos humanos y así afortunadamente ver cómo terminan las largas listas de espera de aquellas personas que necesitan un trasplante.