Sin lugar a dudas hace varios años era completamente impensable la multitud de usos que tiene hoy en día la #Telefonía móvil. Aún recuerdo los primeros terminales móviles que eran enormes con unas mochilas que parecía que ibas a la guerra como responsable de las telecomunicaciones de tu pelotón, y tan sólo servía para llamar y recibir llamadas. Luego aparecieron los teléfonos móviles al uso y mientras más pequeños, más caros. Y ahora están los smartphones, iphone, tablets, etc, que utilizamos para casi todo y muy pocas veces para su uso principal, el llamar. Ahora estamos continuamente escribiendo y recibiendo mensajes por whatsapp, viber, skype, navegando por internet, utilizándolo como GPS, es decir, para casi todo lo que puede ofrecernos la tecnología. Y está muy bien pero hasta cierto punto, porque lo que no puede es interferir en nuestras relaciones familiares y sociales.

Vas por la calle y es raro si no ves a siete de cada diez personas obsesionadas con su terminal, a veces pasa a tu lado un amigo o amiga y ni te ve porque está ensimismado con su móvil. Llega a casa tu sobrina de 15 años a comer y está sentada a la mesa y no hace más que utilizar su dedo para escribir mensajes y ni hace caso a la familia o a la comida. Incluso algunos profesionales dicen que algunas personas tienen ansiedad o se ponen nerviosas cuando olvidan sus teléfonos o se quedan sin cobertura o batería. Está bien utilizar el teléfono móvil y exprimir todas sus ventajas pero hay un límite en todo y no es conveniente el ser adicto a él. Si nos convertimos en adictos al móvil corremos el riesgo de dejar de lado nuestras conversaciones con la familia y los amigos como siempre hemos hecho, de tú a tú, no ejerzamos otras actividades como juegos, lectura. Incluso estas adicciones puede repercutir en nuestro estado, nos podemos convertir en personas inestables, nerviosas, con dificultad para conciliar el sueño, cambios de carácter, etc. Es por todo lo expuesto que mi conclusión es que la tecnología y los avances en cualquier terreno son importantísimos pero en pequeñas dosis, si los tomamos en grandes proporciones podemos intoxicarnos.