Hace unos años atrás, cualquier entusiasta que soñara con algún emprendimiento y estuviera convencido de que podía funcionar, debía contar con la materialidad que lo transportara de la ficción a la realidad: el dinero. Pero quienes tienen la fortuna de vivir en estos tiempos, con el simple hecho de contar con una idea "realizable", la brecha entre la planificación y su concreción, es bastante más estrecha que antaño. Pues las modas cambian y los negocios también; los cuales, gracias al sistema financiación colectiva, popularmente conocido como crowdfunding, entran en el mundo donde todo es posible.

La metodología. Tomando algunas ideas de otros lados, el crowdfunding no es ni más ni menos que la misma práctica adaptada de mecenazgo que tenían latinos y griegos.

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Por ejemplo Virgilio, reconocido poeta latino y autor de La Eneida contó con la colaboración de varios mecenas a lo largo de su carrera. Por esos tiempos, quienes se encontraban en una posición social y económica solvente, donaban parte de su dinero a artistas con el objetivo de apoyarlo en su empresa -y de ganar otros favores -. Como se ve, nada muy distinto de la metodología crowdfunding, solo que por entonces nadie gozaba del beneficio de #Internet.

Es la red la principal encargada de que la financiación colectiva funcione. Varios sitios web -se han contabilizado alrededor de quinientos con este mismo objetivo - se dedican a ayudar a personas que cuentan nada más -y nada menos -que con una idea, pero que no tienen el capital para realizarla. Así, todos aquellos que dispongan de un proyecto audaz, creativo, distinto o simplemente atractivo, podrán solicitar la colaboración de personas que se vean seducidas por la proposición.

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Generalmente, hay un sistema de obsequios y recompensas como estímulo para quienes generosamente ayuden a que la propuesta se efectivice.

Tipos de proyectos. Cualquier idea, por más absurda y alocada que sea, puede solicitar el financiamiento. Por ejemplo, un proyecto gastronómico. Es conocido el caso de Zack Brown, quien recaudó cincuenta mil dólares con su proyecto de "preparar una ensalada de papas". Como nota al pie, otros proyectos llegaron a juntar diez millones de dólares.

¿Cuál es la trampa? Cuando uno entra a estos sitios y observa la cantidad de ideas -algunas realmente muy interesantes, otras muy delirantes -espera encontrar la trampa. "¿Gente desconocida financia mi proyecto?" Suena raro, pero cuando el pedido es mínimo (1 dólar), la suma no afecta a nadie. Además, los mecenas se llevan su premio, que puede ser desde un lugar exclusivo en un concierto, un CD autografiado, o un original de ilustración. Vale aclarar que algunas empresas también participan financiando ideas. Y vale aclarar también que muchas, muchísimas ideas ingeniosas vieron la luz gracias al crowdfunding.